"El domingo 31 de enero al finalizar la celebración de la misa en el templo parroquial y cuando me disponía a partir para la celebración en la capilla de la Asunción del Puerto, a las 12:10, recibí un llamado telefónico donde me avisaron que habían entrado a la sacristía y casa parroquial de la capilla", relató el padre Daniel, en una extensa carta que el lunes reprodujeron los portales locales de la villa turística.
El padre explicó que los ladrones se llevaron un equipo amplificador, un micrófono, dos parlantes, frazadas y almohadas que se usaban en un parque contiguo a la casa, y revolvieron armarios en los que tenían guardada vajilla y otros elementos, como velas y candelabros de la sacristía.
Al parecer, los delincuentes entraron luego de haber roto la puerta de la sacristía.
"Revolvieron el armario sacando las cosas de liturgia que se utilizan para la celebración de los sacramentos", precisó.
El sacerdote señaló que en el lugar encontró una botella de whisky que le llamó la atención porque no estaba dentro de la casa, y lo que presumen los investigadores es que quienes protagonizaron el hecho pueden haber estado borrachos o drogados e inclusive que pueden haber dormido adentro de la capilla.
Los ladrones se olvidaron prendas
El padre Daniel encontró, junto a la botella de whisky, un par de guantes negros de lana y un gorro negro que estaban tirados en un patio contiguo a la capilla. Se ve que no los necesitaron porque tenían "combustible".