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Se enfermó por las Torres Gemelas y ahora se mató

El triste final del primer policía que llegó al lugar en aquel 11S.

Estados Unidos

Douglas Greenwood, el primer policía que llegó a la zona de las Torres Gemelas el 11S, en el peor atentado en la historia de los Estados Unidos, se suicidó 16 años después, tras haber sido considerado un verdadero héroe.

Oficial del Departamento de Policía de Nueva York, Greenwood fue el primero en llegar a la dramática y confusa escena de guerra luego de que a las 8:46 del 11 de septiembre de 2001 el vuelo 11 de American Airlines impactara contra la Torre Norte del World Trade Center. A las 9:02, el vuelo 175 de United Airlines se introdujo en la Torre Sur.

Pero desde entonces, luego de aspirar gases, humo y polvo durante la interminable evacuación de heridos, tiempo después a Greenwood le diagnosticaron cáncer de pulmón. Por eso abandonó la Policía -que hasta entonces había sido su familia y lo siguió siendo pese al retiro- dos años después del ataque terrorista.

Su salud continuaba deteriorándose, pero en lugar de dejarse vencer, el héroe ya conocido en la ciudad decidió emprender un nuevo proyecto. Esta vez, siguiendo los genes italianos maternos, abrió una pizzería, que se convirtió en una de las más concurridas de la ciudad: Bleecker Street Pizza. El restaurante, situado en la intersección de la 69 Avenue South, Bleecker Street y la 7ª Avenida, cobró notoriedad y fue una visita obligada para los amantes de este tipo de comidas y un punto de reunión de miembros del Departamento de Policía de Nueva York, sus antiguos compañeros.

Sin embargo, mientras su negocio crecía, Greenwood -de 61 años- continuaba luchando contra el cáncer que lo mantenía en jaque. Operación tras operación, cada vez más delicado de salud y con la obligación de tener que dormir por la noche con un tanque de oxígeno, el héroe del 11S comenzó a buscar alguna alternativa que pusiera fin a tanto dolor.

Finalmente, el martes por la noche tomó una decisión drástica: apuntó con un arma a su pecho y apretó el gatillo. Y murió en el instante. Lo hizo en la entrada del Greenlawn Park, cerca de su vivienda en el Condado de Suffolk. Para sus más allegados no fue una sorpresa. El reconocido fotógrafo Kevin McCormick, muy amigo suyo, contó que la idea del suicidio circulaba en su cabeza desde hacía mucho tiempo. “Hablaba acerca de dispararse como algo inevitable. Él decía que si no había más calidad de vida, lo haría. Sabía que el final se aproximaba”, indicó.

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