Buenos aires.- Un alumno de 16 años recibió 12 puñaladas en el patio de una escuela de la localidad de Florencio Varela, al sur del conurbano bonaerense, tras reaccionar contra un compañero que se burlaba de su obesidad. Este tremendo caso de bullying ocurrió en la escuela secundaria N° 11, ubicada en las calles Malambo y Tranquera del barrio Don José.
La víctima sufrió heridas de arma blanca en brazos, axila, hombro y cerca de la ingle, pero la más grave fue en la zona del abdomen y le comprometió los intestinos. Como consecuencia, tuvo que ser sometido a una cirugía en el Sanatorio Urquiza de Quilmes. Los médicos informaron que si bien la intervención fue exitosa, su pronóstico de salud es reservado.
“Mi sobrino tiene problemas de obesidad. Otro alumno, que tiene 14 años, comenzó a mirarlo y a reírse. Luego, le dijo: ‘¿Qué mirás, gordo de mierda?’, a lo que mi sobrino reaccionó y le pegó una trompada”, contó Ramón Jiménez, tío del estudiante apuñalado.
Fue entonces cuando el agresor sacó un cuchillo de la mochila y lo empezó a apuñalar. “Mi sobrino quedó tirado en el patio pidiendo ayuda, pero los directivos se preocuparon más por el agresor”, remarcó el hombre. Además, se quejó por las “demoras en el traslado al hospital” y porque las autoridades del colegio “no avisaron rápido a la familia”.
De todos modos, y a pesar de las quejas del tío de la víctima, fuentes policiales revelaron que el vicedirector cargó en su auto al menor herido y lo trasladó de urgencia a la Unidad de Pronta Atención (UPA 24) de Kilómetro 26, donde le realizaron las primeras curaciones, y luego lo trasladaron hacia el Hospital Mi Pueblo.
En tanto, el agresor, junto con su madre, fue trasladado desde la escuela a la Comisaría 2ª de Florencio Varela, donde quedó detenido a disposición de un juez de Menores.
Escuela: El incidente ocurrió en el patio de un colegio secundario, ante la sorpresa de los alumnos.
Encontró un cuerpo en su auto
Un hombre se llevó el susto de su vida cuando al llegar al playón de la Comisaría 41 de Buenos Aires para recuperar el auto que le habían robado en Ramos Mejía, encontró un cadáver en el baúl. Todavía no se conoce la identidad del fallecido, pero se sabe que tenía entre 35 y 40 años, llevaba el tatuaje de un dragón en un hombro y estaba vestido sólo con ropa interior. Había sido introducido con la cabeza encintada y las manos atadas en una bolsa como las que se usan para practicar boxeo. El auto, un Peugeot 208, había sido denunciado como robado el 27 de mayo en Ramos Mejía y dos días después se formuló el pedido de secuestro. El miércoles efectivos de la Policía de la Ciudad lo encontraron abandonado en Ávalos al 200, en La Paternal.