Ambos, luego de descansar un rato, explicaron que entrenaron mucho para lograr este objetivo. “Más que nada estamos orgullosos por el trabajo que hicimos. Entrenamos muy fuerte”, dijo Balboa, en tanto que Guerrero dejó en claro que “no era solo llegar, era desafiar al río y a cualquier competidor que se nos pusiera enfrente”.
La victoria fue pura contundencia, ya que nunca cedieron ni un metro ni especularon con relajarse en el agua. “Estoy orgulloso de volver a llevar el título a Neuquén”, expresó Balboa, que hace historia como Juan de la Cruz Labrín, el palistas más ganador de la provincia.
Los dos, casi al unísono, destacaron que buscaban revancha en la etapa contrarreloj, esa en la que casi pierden en la edición anterior, cuando lograron su primera victoria en la travesía internacional.
Pensando en lo que se viene, le apuntan al selectivo nacional de maratón que se llevará a cabo el 6 de marzo y que definirá el equipo que irá a Hungría. Y no se olvidan de quienes les dan una mano, como el club El Biguá y la empresa familiar Hermanos Balboa, que construyó el bote de la victoria.