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Se suicidaron dos alumnos por el trauma de un tiroteo

Habían sobrevivido a la mayor masacre escolar de Estados Unidos.

estados unidos

Hace poco más de un año, el 14 de febrero de 2018, la escuela Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, al norte de Miami, alcanzaba un triste récord al convertirse en el colegio secundario donde se produjo la masacre más grande de la historia de Estados Unidos.

Fueron 17 personas asesinadas y 14 heridos graves, un saldo que, como en las grandes tragedias, tiene un efecto residual que no escapa a la misma tristeza y al mismo luto: en estos días, dos estudiantes que sobrevivieron a aquel tiroteo se suicidaron. Se trata de Sydney Aiello, de 19 años, y de otro joven cuya identidad aún no fue revelada. Aunque en ambos casos el sentimiento fue el mismo: “La culpa del sobreviviente”, aquella víctima que sobrevive a una tragedia en la que otros mueren y se cuestiona por qué no le pasó a ella.

“Dejen de decirnos ‘ya lo superaremos’. No se supera algo que nunca debió pasar. El trauma y la pérdida no se van así nomás. Uno tiene que aprender a vivir con ellos”, dijo David Hogg, alumno de 18 años. Sobrevivió a la masacre de Parkland.

El jefe de la División de Manejo de Emergencias del estado de Florida, Jared Moskowitz, le pidió a los legisladores que destinen mayores recursos para ayudar a los sobrevivientes de la masacre de Parkland y evitar que vuelven a sucederse casos como estos dos suicidios de adolescentes. “La salud mental es un asunto bipartidista y ahora que estamos en sesiones, es el momento”, dijo Moskowitz.Tras la noticia de ambas muertes, padres, estudiantes, funcionarios y maestros se reunieron para discutir cómo mejorar el apoyo terapéutico para que los afectados lidien con el trauma. “Es uno de los muchos encuentros con los expertos en salud mental de la ciudad y del condado para asegurarnos de que nuestros estudiantes, maestros y padres reciban la educación necesaria para prevenir el próximo suicidio. Todos se están tomando esta crisis seriamente para salvar vidas”, describió Max Schachter, quien también es una víctima: su hijo Alex es uno de los 17 asesinados. En ese encuentro también estuvo Ryan Petty, madre Alaina, de 14 años, quien también falleció en el ataque: “Debemos reconocer que, tras un acontecimiento como éste, habrá trauma, ansiedad y depresión”, dijo Petty, quien reveló que el grupo adoptó el “Protocolo de Columbia”, que consiste en una serie de preguntas que pueden ayudar a familiares y amigos a detectar si alguien corre riesgo de suicidio. Si las respuestas son positivas, se les recomienda llamar a la línea local de prevención del suicidio. “Tenemos que educar a los padres y maestros a reconocer las señales y hacer las preguntas adecuadas”, añadió Petty.

Criminal: El asesino fue otro estudiante del lugar, Nikolas Cruz, tildado de “racista y psicópata”.

Otra muerte que pegó fuerte

Si bien ocurrió en otro punto del país y por un caso que se dio hace años (en 2012), el lunes llegó al noticia de otro suicidio que sacudió a Parkland. Se trató del padre de una niña que fue asesinada en el ataque a la escuela Sandy Hook. Jeremy Richman tenía 49 años y perdió a su hija de 6 en aquella masacre ocurrida en Connecticut, donde murieron 20 niños y seis adultos. Además, Richman, luego de la trágica muerte de su hija, se había convertido en un importante activista en la lucha antiviolencia en EE.UU.

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