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Con la cercanía del verano, y la aparición -esporádica aún- de días de altas temperaturas, el exceso de exposición al sol en las horas de mayor radiación, entre las 10 y las 16, sumado a la falta de reposición de líquidos y al uso de ropa inadecuada, puede producir un inusual aumento de la temperatura corporal y deshidratación.
Pediatras consultados explicaron que las poblaciones más susceptibles son los niños menores de 1 año, ya que no tienen desarrollado plenamente el mecanismo de regulación de la temperatura corporal, presentan una mayor sudoración y no manifiestan su sensación de sed.
Es por eso que, desde la Sociedad Argentina de Pediatría recuerdan en esta época del año, también estar atentos a síntomas como cefaleas (dolor de cabeza), mareos, irritabilidad, decaimiento, tendencia al sueño, debilidad muscular, sequedad de mucosas (labios, boca, lengua) acompañadas de aumento de la temperatura corporal y enrojecimiento facial y corporal. También a síntomas gastrointestinales como inapetencia, sed intensa, náuseas, vómitos
Es importante poder prevenir para evitar males mayores.
Ese es el objetivo de la campaña +Salud, que llevan adelante la Legislatura de Neuquén, junto a LMNeuquén y LU5AM600.
Desde el Ministerio de Salud recomiendan proteger a los más pequeños, hidratarlos y refrescarlos permanentemente, evitar la exposición al sol (incluso en días nublados, ya que las nubes dejan pasar el 75% de la radiación UVA), usar ropas livianas holgadas y de colores claros, y sombreros de ala ancha.
De 6 meses en adelante
En los mayores de 6 meses, usar protectores solares con factor 30 o superior (de amplio espectro, contra los rayos UVA y UVB) y colocarlos 30 minutos previos a la exposición, esparcirlos en toda la superficie corporal y reiterar cada 2 horas y después de los baños.
Ante la aparición de alguno de los síntomas de insolación o golpe de calor, es fundamental favorecer la reposición adecuada de líquidos, poner a los pequeños en lugares frescos y ventilados, sacar ropas y refrescar con abundante agua la cabeza, el cuello y toda la superficie corporal y, sobre todo en los más pequeños, concurrir al centro asistencial más cercano para su evaluación.
Síndromes diarreicos
También se debe tener en cuenta que en época estival son habituales los síndromes diarreicos con circulación viral, predominantemente en lactantes y niños pequeños, y diarreas bacterianas estivales más frecuentes en niños mayores por los hábitos de alimentación.
Estas diarreas pueden contribuir a generar cuadros de deshidratación y se expresan con síntomas como intolerancia a los líquidos, vómitos, fiebre y mayores pérdidas por deposiciones frecuentes. También sequedad de mucosas, disminución de las micciones (pañales secos), decaimiento, irritabilidad y somnolencia.
Recomendaciones para evitar el golpe de calor: