Santa cruz. Un escándalo que duró más de mediodía en la mina de carbón de Río Turbio tuvo secuestrados por parte de los gremialistas a funcionarios públicos. Además, varios policías resultaron golpeados y fue atacada la casa del interventor Omar Zeidán, además de que sus familiares directos fueron amenazados.
“Esto es tierra de nadie, anarquía y un estado de inacción total. Hago responsable a Alicia Kirchner”, afirmó Zeidán al denunciar los episodios ocurridos el fin de semana. En total fueron tres hechos de violencia que involucraron a mineros que responden al sindicato de ATE-Santa Cruz y son acusados por las autoridades de la mina. Uno de los más graves fue el secuestro de seis funcionarios de la intervención y de un jefe de Gendarmería, en una protesta contra despidos dispuestos sobre personal vinculado a la anterior administración.
Tras la liberación de los funcionarios y el gendarme, Zeidán describió: “Quedaron privados de su libertad por varias horas. Les cortaron la luz, el agua y el gas, e inundaron toda la casa”. El interventor, cuya vivienda recibió pedradas, pintadas y daños, además de haber sido amenazado su padre, afirmó: “Es evidente que la policía provincial liberó la zona para que actúen delincuentes disfrazados de dirigentes gremiales, que usan la noble causa de los mineros para sembrar el caos”. Y aclaró: “Esto no es de la sociedad de Río Turbio, no es de los mineros, sino que es un grupo de inadaptados que están defendiendo los privilegios de unos pocos”.