{# #} {# #}
El gigante cerealero Vicentín cambió drásticamente sus balances en tres meses “explosivos”, entre julio y octubre de 2019, en una maniobra que deja más preguntas que certezas. Así lo afirmó un grupo de economistas de la Universidad Nacional del Comahue, que realizó una investigación intensiva sobre el polémico proceso de quiebra del grupo exportador de biodiesel y harina de soja.
La investigación incluyó la interpretación de estados contables que confeccionó la cerealera para bancos extranjeros y entrevistas a Luciano Zarich y Néstor Reineri, integrantes del equipo de interventores del gobierno nacional, y a Gustavo García Zanotti, coautor de los informes para el Banco Nación. También se contactaron con el vocero de Vicentín y productores de granos damnificados.
El trabajo se presentó a través de una trasmisión en vivo por Youtube y Zoom. Se realizó como una actividad académica, con la participación de estudiantes y graduados de la Universidad.
El dato saliente de la investigación es que la gigante exportadora pasó de un crecimiento sostenido al borde de la quiebra en apenas tres meses, entre julio y octubre de 2019, sin ningún documento contable que lo justifique.
Los investigadores destacaron que “el balance que presentó Vicentin a los bancos internacionales, que está confeccionado en dólares, demuestra que, en apenas tres meses, se declaró la insolvencia y apareció un patrimonio neto negativo”.
“La firma lo atribuye a la incertidumbre de nuestro país y al tipo de cambio, pero lo cierto es que el tipo de cambio real en todo el período aumento sólo 11 por ciento y la deuda con los proveedores de materias primas se quintuplicó en esos tres meses”, subrayaron.
También demostraron que, entre julio y octubre de 2019, el pasivo de Vicentín aumentó en 64 mil millones de pesos y los activos disminuyeron un 80 por ciento. En paralelo, mientras la empresa principal del grupo caía sin explicación, otras firmas hermanas como Renova y Vicentín Paraguay aumentaron sus resultados de manera significativa.
Además, revelaron que la gigante cerealera venía en expansión en los meses previos a la caída, sin ninguna señal de que tuviera problemas financieros. Entre 2017 y 2019, incrementó sus ventas en términos reales un 140 por ciento y, en ese mismo período, invirtió 3.200 millones de pesos en maquinarias y ampliación de plantas.
A modo de conclusión, el profesor que coordinó el trabajo, Alfredo Zgaib, señaló que el caso de Vicentín fue “la crónica de una muerte no anunciada, porque nadie vio venir este derrumbe”.
Recordó que, el año pasado, la cerealera recibió préstamos por 10 mil millones de pesos de distintos bancos, que la consideraban una empresa pujante. “Hasta 2019, Vicentín seducía a los proveedores de financiamiento tanto nacionales como extranjeros y, de pronto, todo explotó”, sintetizó.
Dijo que el dato más llamativo es que la empresa declaró “una caída dramática de sus inventarios en esos tres meses, lo que deja muchas preguntas, como si estaban sobrevalorados a fines de 2018 o en realidad se malvendieron en los últimos meses de 2019 o tal vez se canalizaron por la economía negra”.