2)Busca símbolos externos. Busca el título, la marca, el estatus social. Busca demostrar que tiene dinero o conocimiento. Por eso sufre si pierde alguna de sus posesiones o contactos. Es desconfiado porque siente que el otro le va a quitar algo.
3)Grita y matonea. Una persona que grita da señales de que no tiene recursos internos para resolver un problema. Aquel que envía un correo electrónico intimidante o sube frases duras a las redes sociales es inseguro. Busca siempre pelear con la gente. Es rígido, ya que tiene miedo de sobrepasar algún límite.
Se siente amenazado por la seguridad del otro. El inseguro cuestiona la seguridad de los demás. Toda persona que se detiene a mirar el error del otro, la acción del otro, el pensamiento del otro, es insegura.
En cambio, una persona segura, sea alfa o beta, se para sobre su identidad: sabe quién es.
Nadie vale ni por lo que hace, ni por lo que tiene, ni por lo que sabe, sino por el hecho de ser un ser humano.
Una persona segura conoce su espacio y su rol en todos los ámbitos, pero no lo electrifica.
Aceptar que uno es inseguro y decidirse a crecer es comenzar a transitar el camino de la seguridad interior.