{# #} {# #}
¿Cuántas veces sentís que tenes el guardarropa "lleno de ropa" pero, al mismo tiempo decís "nunca tengo qué ponerme"?
Si levantaste la mano, no te preocupes porque no sos la única. Esta situación nos pasa a la mayoría y a menudo tiene que ver con que compramos ropa de modo impulsivo, sin planificación ni organización.
Seguramente, invertís dinero en prendas que usás una sola vez y te cuesta combinarlas ente sí (y no menciono a las que compramos y quedan guardadas con etiqueta y nunca usadas) o te pasa que las combinás sólo de una manera. El tema de hoy tiene que ver con cómo resolver rápidamente tu look cuando tenés dudas o das mil vueltas y seguís dudando.
Seguramente escuchaste hablar de los "Básicos del Guardarropa": prendas comodín que no pasan de moda y que, por su versatilidad, las podemos usar de mil maneras. Pues bien, planificar tus BÁSICOS es el primer paso para resolver el "no tengo qué ponerme".
Si bien es cierto que estas prendas nos ofrecen soluciones, también es cierto que cada una de nosotras deberíamos poder armar nuestros propios básicos, que no necesariamente son iguales para todas.
¿Por qué te digo esto? Sencillamente porque todas somos únicas, con un estilo que nos identifica, y de acuerdo a nuestras actividades -sociales y laborales- nos pueden resultar imprescindibles ciertas prendas que a otras personas no.
Lo que sí es cierto es que, por sus características, estas prendas nos resuelven eficazmente nuestro vestir de todos los días. Los básicos (o imprescindibles) son prendas atemporales, de líneas simples, de colores neutros y que combinan con el resto de las prendas de nuestro placard.
Efectivamente, las vamos a usar más que otras prendas y por ello se convierten en una gran inversión; esto implica que deben ser de excelente calidad y, tal vez, un poco más costosas. El beneficio de esa inversión es que serán perdurables en el tiempo y que nos acompañarán muchas veces combinadas con muchas otras prendas; por lo tanto amortiguamos esa inversión en virtud del uso que les daremos.
Un jean, un pantalón negro o una camisa blanca por ejemplo, conforman la base del guardarropa y de eso se trata, para mí, diseñar nuestro "fondo de armario" o "cápsula": prendas que sí o sí necesitas que estén para empezar a pensar tus looks diarios.
Este es un listado general para que vos después pienses cuáles son los tuyos:
Por ejemplo, para mi es esencial un buen cárdigan negro: lo combino con todo, lo uso en casi todas las ocasiones y, si es negro, lo puedo llevar con otras prendas de cualquier color.
En definitiva, para empezar a definir tu propio FONDO DE ARMARIO, podés comenzar por los que te mencioné y buscar los diseños con los que te sientas identificada. Pero pensá que el requisito es que los puedas usar con todo. Que sean una herramienta y no un obstáculo, que representen tu estilo y se adapten a tus necesidades y que te gusten. Que te sientas feliz y hermosa cuando te mires al espejo; esa, como siempre, es la condición sine qua non.