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Sentir el paisaje

Jaime Torres llega acompañado de Alejandro Seoane para presentar "Electroplano", un trabajo donde conviven charango y música electrónica para dar vida a un nuevo universo sonoro.

Por ÁNGELES NIETO

Neuquén > Después de intentar comunicarnos durante dos días, sin obtener resultados, finalmente el domingo alguien atendió el teléfono en la casa de Jaime Torres. Era Elba, su esposa, quien nos aconsejó llamar después del partido que Boca Juniors jugaba ese mismo día con Argentinos. “Ahí lo encontrás seguro”, confirmó.
Horas más tarde, el músico cuyo nombre es sinónimo de charango admitió: “Soy un enfermo de Boca”, aunque, sorprendido por la pregunta, cuestionó: “Pero, ¿cómo sabías?”. Y tras justificar que Elba nos había dado el dato, sentenció entre risas: “No se puede esconder nada con las mujeres”.
Don Jaime es amable y tiene en su hablar la serenidad de ese “paisaje interior” que muestra a través de sus canciones. Asegura que al instrumento hay que “descubrirle el alma”, y no hay dudas de que él sabe cómo: con el charango apretado al corazón y los ojos cerrados para escuchar los colores e imágenes que le narra.
 
Buscador
Defensor de la cultura criolla, Jaime vive en consecuencia. Sus orígenes siempre están presentes en cada sonido, en cada canción que interpreta. La imagen de su infancia abrazado a un charango, sus padres y las fiestas populares lo acompañan aún hoy en los escenarios, después de 70 años de haber empezado con esto. Sin embargo, para el charanguista tucumano, hijo de padres bolivianos, las raíces no le impiden abrirse a nuevas búsquedas musicales, a mezclar ese sonido característico de los andes suramericanos con los riff de una guitarra rockera, la lírica de Luciano Pavarotti o la música electrónica, tal como hizo en su disco “Electroplano”, que mañana presentará en esta ciudad.
 
Dos mundos
El material que grabó con Alejandro Seoane en 2007 reúne temas que ya eran conocidos en el repertorio de Torres, como “El humahuaqueño”, “Palomitay” o “El cóndor pasa”, aunque ahora aparecen revisados desde una perspectiva impensada. 
“Es que encontré el electricista que andaba buscando”, justificó, repitiendo un chiste que suele hacer sobre un cuestionamiento que venía escuchando desde hacía mucho tiempo.
“Siempre me preguntaban por qué no se podía hacer un charango eléctrico. Y me parecía como dañarlo al instrumento. Entonces, lo que tratamos de hacer es una banda, una base sonora de música electrónica con todo ese mundo. Y un poco a través del mundo del charango, el otro universo de la vida, de las cosas cotidianas, del movimiento, de la naturaleza”, explicó, al tiempo que contó que para esta presentación prepararon un video -del que participaron su nuera y tres de sus cinco hijos- en el que transmutan todo eso que nace de la música.
“Se trató de configurar esto del hombre, la persona, el agua, el viento, la naturaleza. Tenemos la suerte de poder graficar lo que nosotros sentimos cuando empezamos a grabar”, subrayó sobre el trabajo que le demandó más horas de charlas y risas que de grabación, porque “creo que es la manera más saludable de trabajar”.
 
Hay que hacer
Si bien Don Jaime asegura que presentar un disco no es lo prioritario, porque  para él “las obras tendrán que fluir por sí mismas si así lo quiere el destino”, dijo estar muy feliz de llegar con un material que pensó que sería muy cuestionado y que, por el contrario, le trajo satisfacciones impensadas: desde un llamado muy temprano por la mañana de Carlos Di Fulvio para felicitarlo, incluso a pesar de que siempre renegó de ese “pseudomodernismo”, hasta el acercamiento de jóvenes que han ingresado a su música a partir de este trabajo.
“Creo que las cosas, si se pueden hacer, hay que hacerlas. Será la gente y el tiempo los que se encargarán de decir ‘qué oportuno’”, indicó.
 
Hacer camino
Torres agarró un charango por primera vez a los cinco años, y desde 1958 realiza giras por todo el país y el exterior. Su primera experiencia en Europa fue en 1967 y cuatro años más tarde llegó a Nueva York, Los Ángeles y Washington.
Desde entonces, ha tocado en los escenarios más importantes de todo el mundo y ha compartido con los artistas más renombrados del estilo que sea. Es por eso que, a la hora de señalar su responsabilidad en la difusión del charango, Torres admite que pecaría de falsa modestia si no lo reconociera. Y en esto de trabajar hasta el cansancio, recordó a Astor Piazzolla, un hombre que, al igual que él, “luchó durante muchísimos años por lo que creía”.
Es que, para Torres, como para tantos otros, no fue nada fácil llegar al lugar que hoy ocupa, porque 40 o 50 años atrás el charango era desdeñado.
“Era música del campesinado, de pobladores que, si no se los calificaba de ignorantes, por lo menos lo que hacían no era tan importante. Ha habido un desconocimiento de lo nuestro, hemos vivido, no sé si ajenos es la palabra, pero menospreciando nosotros mismos lo propio. Siempre lo que ha llegado de afuera parece ser que es lo mejor”, analizó, aunque celebró que ahora este instrumento criollo haya ganado el espacio que se merece. “Representa a lo hombres de una región y se ha podido entrelazar con las gentes del mundo”, sentenció.

 

Éxtasis total
Don Jaime explicó que “cuando hay un paisaje dentro de uno, realmente uno esta en un estado de éxtasis muy grande”. Está intentando poner en palabras lo que le sucede cuando se abraza al charango. 
“Mil veces he visto figuras de ciudades, mis antepasados, las fiestas en las que he tenido la suerte de participar siendo niño. Todo eso esta presente. Cómo no recordar aquella niñez y aquellas fiestas de pronto donde bailaban, y los padres de uno que pedían que el chico tocara algo. Todo eso me viene a la mente en el momento que estoy en un escenario. Por suerte hoy me sigue pasando”, contó y agregó que, para él, su música tiene como función “solidificar” un sinfin de cuestiones que hacen a la esencia del hombre. 
“He tratado, he vivido con los ojos abiertos a lo que creo es la realidad y lo que somos nosotros como hombres, que hemos venido de una región, como yo, que tengo origen de padres bolivianos. Para mí siempre ha estado presente en todo momento el hecho de los padres. He grabado discos y digo: ‘qué lastima que no esté mi viejo para disfrutarlo'”.

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