Bariloche (Télam) > El Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de Río Negro separó ayer a tres policías que custodiaron al ex cabo Sergio Colombil, condenado a 20 años de prisión por matar al adolescente Diego Bonnefoi, y se tomaron fotos con el detenido en espacios públicos, informó el organismo.
Los policías separados fueron el oficial principal Silvio Maresco, el sargento ayudante Walter Morales y el suboficial Néstor González; responsables del traslado del condenado desde Bariloche a la cárcel de Choele Choel.
Las fotos en cuestión, difundidas por la Multisectorial contra la represión policial de Bariloche, muestran a Colombil en libertad, sin esposas, junto a sus custodios en un alto en el camino, en la Ruta Nacional 23, afuera de una camioneta policial, abrazados y sonrientes.
Las imágenes fueron subidas en la página de Facebook del agente del SPP Diego Nicolás Huentecura, quien fue puesto a disposición de la Junta de Disciplina de la institución, junto a su compañero Roberto Escobar.
El SPP consideró que las fotos muestran que los policías separados cometieron “faltas graves” durante el traslado del condenado.
Santiago Ibarrolaza, subsecretario de Política Criminal a cargo del SPP, indicó que la decisión del organismo ocurrió apenas se conocieron las fotografías.
“Esto significa una falta gravísima desde lo operativo y no lo podemos dejar pasar”, afirmó Ibarrolaza, agregando que “en una política de tolerancia cero frente a este tipo de sucesos, los responsables van a ser sancionados con todo el peso de la normativa vigente”.
Balazo
Bonnefoi, de 15 años, murió baleado el jueves 17 de junio último a las 4.30 de la madrugada, mientras escapaba junto a otros jóvenes de Colombil y otros tres policías, que los perseguían por considerarlos sospechosos de un robo.
De acuerdo a las pruebas y testimonios reunidos por el tribunal, Colombil se acercó a Bonnefoi en una plaza del barrio Boris Furman, y cuando estaba a punto de alcanzarlo le disparó a la cabeza a corta distancia, matándolo en el acto.
Este crimen desató serios incidentes entre policías y allegados a la familia Bonnefoi, además de jóvenes de distintos barrios humildes de Bariloche, que derivaron en las muertes de Nicolás Carrasco, de 16 años y Sergio Cárdenas de 29, que a su vez generaron una resonante conmoción social en Bariloche.