ver más

Siembran sandías en el paraíso de las manzanas

Una pareja de Plottier cosechó 5 mil kilos en su chacra.

Georgina Gonzales

gonzalesg@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Con la caída de la tradicional producción local de manzanas y peras, los pocos chacareros que quedan se animan a probar con nuevas especies. Luis y Elba no se achicaron ante su campo y probaron con sandías, y en su primera cosecha ya sacaron más de 5000 kilos.

Su chacra está ubicada a unos 12 kilómetros hacia el oeste del centro de Plottier. Para llegar hace falta recorrer varios kilómetros de tierra entre secos matorrales.

Y ahí, casi como un oasis entre la superficie desértica, aparece el verde de sus árboles y sus plantaciones.

Luego de un arduo trabajo, lograron instalar un grupo electrógeno que les sirve para extraer agua con una bomba y de esa manera regar.

Ya hace unos cinco años que Luis Riquelme y su esposa Elba Villablanca compraron esas dos hectáreas en ese lejano sector de Colonia San Francisco. Cuando llegaron era puro monte, pero con mucho esfuerzo y dedicación lograron ponerlo en producción.

Tienen plantaciones de zapallo de varios tipos, acelga, cebolla de verdeo, choclos, tomates, melones y sus preciadas sandías.

Riquelme asegura que cualquier semilla que siembra en esa tierra brota. Está muy entusiasmado con la producción de sandías. Le salieron algunas redondas, otras alargadas. Pesan entre 13 y 15 kilos, aunque cosechó una que acusó 25 kilos en la balanza.

La siembra de este fruto la realizaron en diciembre pasado, con la luna menguante. Sus cuidados fueron a fuerza de agua. En la época de más calor el riego se hizo una vez por semana y ahora, con una vez cada 15 días está bien.

La plantación ocupó un cuarto de una hectárea.

La venta de las más de 400 sandías que ya cosecharon fue tranquila. Las distribuyeron entre amigos y familiares y en verdulerías y locales conocidos.

A pesar de que la sandía se produce principalmente en provincias húmedas y calurosas como Corrientes, Chaco y Formosa, los neuquinos pueden comer esa fruta de producción local.

“Hay mucha gente que tiene tierra y la deja que se llene de yuyos. Es que la tierra está allá abajo, hay que agacharse. Nosotros le ponemos trabajo y da fruto”, contó Riquelme con orgullo sobre su chacra, donde también cría chanchos y gallinas.

La pareja, además, trabaja en la Escuela Nº 301. Elba se desempeña como portera y es una de las madres fundadoras, y Luis es seguridad. La mujer contó que su secreto para tanto trabajo es llegar a la chacra y olvidarse de la escuela, y luego al entrar a la casa olvidarse del campo.

La chacra era todo monte cuando la pareja la adquirió. Ahora la tienen en plena producción.

Las liebres, enemigas que se comen todo

Las producciones en la chacra de Luis Riquelme son orgánicas, pero su peor enemigo no son las moscas u otros insectos, sino las liebres que ingresan al campo y se comen sus frutas y verduras.

Este año las liebres fueron las responsables de comerse toda una plantación de chauchas y fueron muchas las sandías que tuvieron que tirar por estar mordidas.

Ese era el hábitat de estos animales, así que la solución que encontraron los chacareros es alambrar todo el sector para que no puedan ingresar.

Para el INTA, se trata de una “rareza”

La producción de sandías en la localidad es para César Gutiérrez, referente del INTA, una “rareza” ya que consideró muy difícil la competencia con las provincias que son productoras de esta fruta.

Igualmente, aseguró que las condiciones climáticas y el suelo son aptos para la producción de este cultivo.

“Es muy difícil competir en precios tanto en melones como en sandías. Producirlos acá igualmente es una prueba de que se puede”, consideró.

Te puede interesar