Arrojó una cucharita de 15 gramos y comenzó a traerla. Lo hizo una y otra vez hasta que la caña de 1,80 metros pegó un sacudón increíble, mucho más de lo esperado en un pique normal. La caña se arqueó al punto de romperse. Miguel soltó línea y el carrete de tanza se pasó de revoluciones. Era algo grande.
Así estuvo, tirando y aflojando hasta que el animal se cansó. Y cuando asomó a la superficie, la familia quedó maravillada. Se trataba de un increíble salmón de más de un metro de largo y 13,200 kilos que estaba enganchado en el otro extremo de la línea.