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En principio, el hombre aseguró: "No lo estoy viendo a mi hijo. Todo el mundo sabe que está en Uruguay". A su vez, confirmó que el adolescente no se presentó ante la Justicia porque no tienen "garantías jurídicas".
Luego, Javier procedió a criticar a la familia de Arturo López, el playero atacado, y dijo que "nos iniciaron un juicio en lo civil" y "las hijas de esta persona me nombraron, obviamente les interesa la plata".
“Mi hijo solamente respondió ante un hostigamiento. Él era un tipo grande que se dedicaba a molestar a criaturas. Ahora las criaturas tienen que estar pagando los platos rotos”, defendió el hombre y agregó: “No era un viejito bueno como lo quieren hacer quedar. Era un reverendo hijo de re mil puta que metió a mi hijo en terrible quilombo y encima no se aguantaba ni un palmazo. Es un viejo de cartón”.
De todas formas, el padre del joven prófugo explicó que su hijo lamenta lo que ocurrió: "Él quisiera volver el tiempo atrás. Ya quiero que se termine esta causa. Trato de seguir el estado de salud del hombre. Yo hago que me digan a ver cómo está".
"Mi viejo no va a volver a ser nunca el que fue. Estoy agradecida a la vida porque sigue vivo y que lo tengo acá, pero no va a volver a ser el mismo Arturo López que antes. Es muy difícil vivir con la incertidumbre. Es doloroso. Nuestra vida cambió por completo desde que sucedió esto", relató con tristeza Agostina López, una de las hijas del playero de 66 años, quien está internado desde el pasado 17 de noviembre luego de caer inconsciente al piso tras ser golpeado en el rostro por un adolescente.
En ese sentido, Agostina contóque su padre "continúa con la rehabilitación física y cognitiva" en el Hospital Fitz Roy, ubicado en el barrio porteño de Palermo, pero que se desconoce "cuánto va a llevar su recuperación o si le quedará alguna secuela física permanente".
Sobre el estado de salud de su padre, la joven detalló: "Está consciente, nos reconoce. A veces se va de contexto, que son cosas propias del terrible golpe y las lesiones que tuvo. Él por suerte puede caminar, no está afectada su parte motora, pero la parte del habla se vio bastante afectada, que es lo más esperable en este tipo de situaciones".
"Pasa las 24 horas del día junto a un equipo de cuidadores que lo acompañan en su rehabilitación. Hay un montón de cosas que todavía no puede hacer solo", agregó Agostina, quien acude todos los días a visitar a su papá en el centro de salud de Palermo.