La solución llegó luego de un acuerdo entre el Municipio, la empresa Autobuses Santa Fe y la Policía para garantizar el recorrido, que prácticamente no ingresaba al sector conocido como Los Pumas, en el
barrio Confluencia.
Por un tiempo que no se especificó, un efectivo policial subirá a cada colectivo de la línea 18. Será dos cuadras antes de la intersección de las calles Paimún y El Chocón, donde se llevó a cabo la retención de la unidad, y lo acompañarán hasta que salga nuevamente del barrio.
Enseguida descenderá, aguardará el siguiente colectivo y llevará a cabo el mismo procedimiento. Así lo explicó el delegado de la UTA, Raúl Araya.
"También en los ramales 6 y 8 -que circulan por el noroeste de la
ciudad- el recorrido se hará con custodia policial que contrata la empresa durante el servicio nocturno y durante los fines de semana", dijo Araya.
El subsecretario de Transporte y Tránsito de la Municipalidad, Fernando Palladino, señaló que la solución a la que se arribó es momentánea porque "no se puede tener un policía sobre el colectivo permanentemente", por los altos costos que eso demandaría.
El funcionario municipal apeló a la responsabilidad y solidaridad de los vecinos para cuidar el servicio de transporte público que pasa por el barrio.
"Más allá de que sea o no justo el reclamo, no se puede perjudicar a todos los vecinos e impedir que se preste el servicio", agregó el funcionario.
La protesta había surgido en uno de los puntos con mayor inseguridad de la ciudad (ver aparte).