{# #} {# #}
Tras años bailando en las tanguerias más conocidas de Buenos Aires, la pandemia provocó que la vida de Bettina Obreque y Martín Victoria por las tertulias diera un radical giro. Con un amplio camino aún por recorrer, se encaminaron a Neuquén para seguir disfrutando y compartiendo una de sus grandes pasiones: el tango.
A causa de la pandemia desatada por el coronavirus, Bettina tuvo que tomar una decisión clave en su vida. Una determinación que cambiaría todo lo que había construido hasta el momento. Debido a la crisis económica latente debió cerrar la tienda de ropa que, con mucho esfuerzo, había conseguido producir, y así volver a su Neuquén natal. “Yo fabricaba ropa para bailarines de tango, pero con todas las restricciones tuve que liquidar todo y volverme”, relató a LM Neuquén.
Asimismo, se armó de valor y dejó atrás las glamorosas tanguerias y milongas de la gran capital del país, y aquellos bailes callejeros en el popular Caminito. Por eso, a pesar de tener que desprenderse por lo que tanto había trabajado, armó su equipaje y tomó la difícil decisión. No sólo se alejaba de su trabajo, sino también de su compañero de baile y de vida para seguir un nuevo camino colmado de desafíos.
Al volver a Neuquén se reencontró con sus afectos y siempre supo que no iba a dejar de lado su amor por el baile del 2x4 que marcó su vida. Pese a la distancia a la que se vieron obligados a estar con Martín, ésta no duró mucho tiempo, ya que a los pocos meses de su llegada, él decidió seguirla para intentar forjar un futuro juntos en torno a la pasión que comparten por el tango.
Para lograr estar juntos, Martín también tuvo que tomar otra importante decisión, y así dejar todo lo conocido para continuar este camino que habían trazado de a dos. “Me dí cuenta que tenía que venir, no quería estar más separados. Renuncié a mi trabajo, vendí todo y me vine”, contó el joven.
Cuando Betina llegó, intentó seguir vinculada a la actividad tanguera, porque más allá de haber tenido que empezar de cero nuevamente, su gran deseo siempre fue continuar transmitiendo su afecto por este ritmo, que como ella asegura “es tan nuestro”. Es por ello que, en búsqueda de este objetivo, ahora junto con su pareja comenzaron a averiguar sobre lugares para dar clases de baile y continuar formado gente no sólo en este tradicional ritmo argentino, sino en su significado cultural.
Contagiar el amor por el 2x4
“La gente muchas veces desconoce que la cultura del tango es mucho más que un baile, es nuestra esencia, yo llegué a este ritmo después de mucha búsqueda y encontré excelentes personas en el camino. Nosotros, por ejemplo, nos conocimos en una tangueria under de Buenos Aires”, contó Bettina.
Fue en este contexto que tras una extensa búsqueda por no abandonar su sueño compartido de “contagiar” su profundo amor por el tango que días atrás, armados con su piso de baile, se instalaron en la Feria de Emprendedores de la ciudad de Neuquén.
Con el primer paso dado, lograron atraer la atención de quienes acudieron al espacio feriante con su espectáculo.
“Fue muy lindo como la gente se enganchó y se acercó. Fue muy emocionante como los más chicos se acercaban y se prendían, así como la gente mayor. Antes de que empezáramos a bailar las personas se acercaban a bailar la música que sonaba en la feria”, contaron a LMN.
Dado a que esta fue la primera vez que se presentaron en público desde que llegaron a Neuquén sus expectativas continúan siendo las mismas, llevar el tango a los vecinos y provocar que éstos queden cautivados con su significado. “Este lunes 6 de septiembre tenemos planificado hacer una clase abierta para todos los que estén interesados”, comentaron.
Pese a recién estar comenzando sus shows en Neuquén, la flexibilización de las medidas restrictivas les brinda una nueva esperanza para avanzar en el proyecto de formar a más personas en el baile. Es por esto que ya consiguieron espacios en distintos barrios de Neuquén para dar clases.
“Pudimos acceder a lugares muy lindos, uno es en la asociación vecinal del barrio Altos del Limay, es un espacio re lindo y dentro de poco arrancamos en un estudio de arte, en el centro, en la calle Perito Moreno”, contaron emocionados.
Asimismo, la realidad social actual les impide lanzarse en la aventura de dedicar todo su tiempo a esta vocación. Por lo que ambos continúan con sus trabajos, Bettina dictando clases como docente y Martín en la búsqueda de trabajo en estas tierras patagónicas. “Yo estoy dando clases en una escuela, pero Martín sigue en la búsqueda, él es profesor de danzas folclóricas”, precisó Bettina.
Uno de sus objetivos por medio del tango es poder “contagiar” alegría por medio de sus clases. “El tango es felicidad, es plenitud y nosotros también instruimos en expresión corporal para que las personas puedan liberar sus cuerpos y se amiguen con ellos”, explicaron sobre la magia de los sones que nacieron en el río de la Plata y conquistaron distintos rincones del mundo.