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Sus vecinos de enfrente son 4 pozos petroleros

Hizo su casa en la zona de chacras de Valentina buscando tranquilidad.

Por Ana Laura Calducci / calduccia@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN - En 1993, Tomás Martínez compró un terreno en la zona más verde de Valentina Norte Rural de esta ciudad, con la idea de disfrutar allí sus años de retiro. Entonces, había un pozo petrolero tapado frente al lote, que terminó convirtiéndose en su principal pesadilla. Hoy, con 82 años, se despierta de madrugada por el ruido de los equipos de perforación y debió clausurar la bomba de agua con la que llenaba la pileta y regaba las plantas porque de las napas sale un líquido salitroso.

Tomás vivió muchos años con su familia en el barrio Provincias Unidas. Cuando se acercaba a los 60 años, decidió comprar un lote en una chacra de Valentina sobre la calle Pergamino, justo al oeste del hipódromo. Fue una inversión familiar, ya que su hermano y su hijo también se mudaron al mismo entorno verde.

“En ese tiempo, enfrente había un solo pozo petrolero, pero no lo trabajaban, lo tenían tapado”, relató. Eso lo animó a invertir en la casa de sus sueños, con un jardín de árboles frutales, pileta para el verano y grandes ventanas para que entre el sol.

Poco después de comprar el lote, en 1998, se enteró de que las napas y el suelo estaban contaminados con hidrocarburos. Fue a partir de un estudio ambiental que se hizo con el aval de Pluspetrol, la operadora de los pozos petroleros de la ciudad.

Su hermano, que ya vivía en Valentina, dejó de beber el agua de la bomba, al igual que los demás vecinos. Se logró, entonces, un compromiso del Municipio de abastecerles a diario el vital líquido, que llega en camiones a razón de 800 litros por vivienda. Con el tiempo, Tomás constató también que la perforación frente a su rinconcito verde estaba nuevamente activa, con equipos que se instalaban cada tanto a trabajar allí día y noche.

El agua no les sirve

Hace cinco años, él y su mujer se mudaron finalmente al hogar que habían soñado, pero aún no se acostumbran a sus vecinos subterráneos. Hoy, tienen enfrente cuatro pozos petroleros, agrupados en una “isla” de muros premoldeados.

“Cuando vienen con los equipos, te plantan una torre de 15 metros y hacen un ruido terrible; ahí nos quejamos y paran un poco para que podamos dormir hasta las 5 de la mañana, por lo menos”, se lamentó Tomás.

El agua de la bomba no les sirve ni para regar. Los frutales que plantaron son árboles raquíticos y las ventanas, por donde entra el sol, recortan la figura de una enorme cigüeña.

Para colmo, cuando intentaron llenar la pileta del patio, al otro día se encontraron una película blanca en la superficie. Por eso, ahora sólo se manejan con lo que deja el camión municipal, hasta donde alcance.

Una vieja ley nacional permite perforaciones hasta 60 metros de distancia de las casas. Tomás dijo que él entiende poco de regulaciones, pero está molesto: “Por un lado, no tendrían que haber dejado que vendan los lotes y, ahora que estamos acá, tampoco pueden permitir que tengamos que convivir con esto”.

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--> Cree que la tierra sigue contaminada

Aunque el Municipio afirma que la contaminación petrolera en Valentina Norte se fue remediando con los años, Tomás Martínez está convencido de que en su lote todavía quedan residuos de hidrocarburos bajo el suelo. No tiene pruebas para demostrarlo, sólo algunos frutales raquíticos en el ingreso de su casa.

“En verano, cuando está todo seco, se hacen unas manchas redondas en la tierra”, contó, y dijo que los propios empleados de los pozos de enfrente le advirtieron que la perforación avanza en forma horizontal hacia su casa.

Tomás relató también que detrás de los pozos frente a su casa, junto al hipódromo, hay un pedazo de tierra donde antes hubo una pileta de residuos petroleros.

“Después la taparon, pero no sacaron todo lo que había adentro, le echaron tierra caliza arriba nomás”, agregó. El último estudio sobre contaminación petrolera en Valentina Norte Rural se hizo en 2012 y comprobó que, en 73 puntos del barrio, había presencia de hidrocarburos en suelo y napas. Sin embargo, desde entonces, Pluspetrol inició un plan de remediación con el seguimiento del área de Ambiente de la comuna.

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