Un estanciero de Junín de Los Andes que recorría el Cerro Santa Julia encontró un misil de gran tamaño activado. El proyectil tenía un metro de altura y 2,8 kilos de explosivo.
El encargado de la Estancia Palitué dio aviso de la situación y de inmediato se hizo presente personal policial que se encargó de detonarlo.
Según explicó el Comisario Navarrete, el proyectil tenía un calibre de 105 mm. y "estaba muy inestable", por lo que procedieron a su "destrucción controlada", por orden de la Justicia Federal.
El explosivo, además, tenía la espoleta colocada, por lo que estaba habilitado a explotar en cualquier momento.
Según circuló, el Ejército Argentino realizaba maniobras en el lugar hace varios años, por lo que el misil podría haber quedado por ese motivo.