Taquimilán tendrá marca registrada: las piedras de afilar

Las sacarán a la venta en honor a los 50 años de la fundación del pueblo.
taquimilan tendra marca registrada: las piedras de afilar

Por Fabián Cares

En la vida de los pueblos hay momentos en los que se pueden conjugar la historia con la riqueza natural de sus tierras. Eso permite que a partir del trabajo se logren desarrollar productos que le pueden imprimir un sello de identidad único y especial. Así es que al amparo del emblemático Cerro Naunauco esta localidad del norte neuquino explota otra riqueza única y original de estas tierras, la cantera de piedras de afilar. Pasaron un par de años, entre idas y vueltas, y el proyecto para tener una marca registrada del pueblo no se concretó, pero la comuna tomó nuevamente la posta para aprovechar y manufacturar las piedras de afilar.

La misión le fue encomendada a un empleado municipal, Enrique Soto. Un hombre de campo, criancero de ley, emprendedor. En el área de producción municipal se cortan las piedras traídas de una cantera que está a 4 km de la localidad. La extraen de la roca natural, la van separando en capas y en el salón de trabajo pasa por distintos procesos de elaboración. “El primero sería que se colocan las piedras en una pileta remojo de 10 a 15 días hasta que toman el grado más alto de humedad. Desde allí se trae a la máquina donde se la procesa y se procede a cortarla”, dijo Soto, quien junto a su compañero Matías Peña, son los responsables de llevar adelante el emprendimiento.

Soto explicó que la piedra que se está cortando hoy sus dimensiones es de un ancho de 5 cm, un alto de 15 cm y un espesor de 2,5 cm “que es la que se va a sacar a la venta en unas cajitas especiales”. El proceso de manufactura se completa cuando de la pileta viene a la máquina de cortar piedra, que trabaja con un motor trifásico y el disco de corte es enfriado por agua. “

El operario refiere que “la máquina cuenta con un sistema especial de tres sensores que ante cualquier eventualidad, como un piedra mal colocada y o un deficiente corte, la energía se interrumpe de manera automática e inmediata”. Continúa relatando que “después de realizar el corte, acomodamos la piedra de un diámetro específico que se está guardado en el salón y se le trabaja el canto para que cuando la persona la utilice para afilar no se lastime las manos. Este canto se rompe al raspar dos piedras entre sí y queda de forma redonda. Se embala en las cajitas y se pondrá a la venta en el área de Recaudaciones de la municipalidad. Más adelante estudian colocarlas en algunos locales comerciales del pueblo para que los turistas que vengan a pasear o a conocer este lindo lugar se puedan llevar una de recuerdo”.

Para lograr el producto final se toman dos pequeños bloques de las piedras de afilar y se raspan entre sí para romper los bordes para que no le quede ningún filo a la pieza y que pueda llegar a producir lastimaduras al momento de manipularlas. Los empaques son pequeñas cajas elaboradas en madera fibrofacil, con una tapa corrediza y en cuyo frente se puede apreciar el logo elaborado en ocasión del cincuentenario de la fundación oficial de la localidad, el 30 de mayo de 1969.

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