Como la moda, la televisión se recicla echando mano a fórmulas probadas, las combina con nuevas figuras y algún artilugio de la época que le imprima la novedad. El tiempo pasa, el público se renueva y las nuevas propuestas tecnológicas que complementan la pantalla aportan un toque de frescura. En tiempos donde impera la inmediatez y lo nuevo marca el pulso hasta del acontecer de las vidas privadas, pocos son los que advierten repeticiones de lo que hasta no muchos años sorprendía a la audiencia como una propuesta irreverente.
En pleno auge de los enlatados, la programación de Telefe se renovó apelando a ciclos de entretenimientos de producción propia que guardan estrecha relación con otros emitidos años atrás.
Por una lado, ¿En qué mano está?, el nuevo desafío de Leandro “Chino” Leunis, trae a la memoria los clásicos programas de juegos de Nicolás Repetto, quien en 1991 y 1992 se ganó el acompañamiento del público con Fax y renovó su aceptación en Nico y Decime cuál es tu nombre entre 1994 y 1993.
Entre los paralelismos que se pueden trazar entre ambos programas se encuentra la simpatía, el dinamismo y el ritmo que actualmente brinda el Choque Urbano con el conductor, con la célebre tribuna de Repetto, cuna de figuras como Caramelito, Campi y Laura Oliva. El magazine, además, contaba con contaba con un móvil al que, semana tras semana, la gente se acercaba para jugar. Nati Jota ocupa hoy el lugar que impulsó la carrera de la bailarina Daniela Fernández en otras épocas.
La cuota de humor de Pichu Straneo, Radagast y Fernanda Metilli tienen reminiscencias en algunos de los modos en que se expresan los artistas: a Favio Posca y Pablo Cedrón, que también eran parte del staff de Nico. Desde ya, los juegos con participantes en estudios y telefónicamente con premios y autos cero kilómetro son otras de las coincidencias que, claro está, comparten con la mayoría de los ciclos televisivos de este tipo.
Fidelidad a prueba
Por otro lado, Despedida de solteros, reality que pone a prueba la solidez de las relaciones de pareja, ya tuvo su antecedente en Confianza ciega, ciclo que en un principio encabezó el fallecido periodista Juan Castro y luego Leo Montero, en lo que en ese momento se llamaba Azul Televisión, hoy Canal 9.
En su primera entrega del 2001, el reality holandés de Endemol tuvo lugar en una isla de Portugal, luego pasó a grabarse en el Tigre. Al igual que el envío que conducen Alejandro “Marley” Wiebe junto a Carina Zampini, los novios debían superar el desafío de convivir separados por un tiempo intentando evitar situaciones de infidelidad.
En el caso de Confianza ciega, los participantes era tentados por un grupo atractivo y seductoras profesionales cuyo objetivo era lograr que se traicionaran entre sí. También podían ver lo que hacía su tortolito en pantalla.