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Tener bajo control la presión evita muertes y riesgo de padecer demencias

Advierten que 3 de cada 10 hipertensos podrían sufrir daños cognitivos.

Tener la presión arterial bajo control reduce el riesgo de Alzheimer y otras demencias. Especialistas destacaron que el riesgo crece para quienes ignoran durante años que tienen presión arterial elevada o quienes no logran un buen control con el tratamiento.

En tiempos turbulentos para la salud en el mundo y los riesgos propios que conlleva una pandemia, es esencial “no dejarse estar”. Consultar a tiempo, en un centro de salud, hacer chequeos preventivos para detectar precozmente cualquier dolencia y llevar un estilo de vida saludable, dejar de fumar y controlar los niveles de colesterol, son medidas que pueden –claramente- marcar la diferencia.

Especialistas advierten que mantener bajo control la presión arterial, no solo disminuye la letalidad, sino que reduce considerablemente el riesgo de padecer enfermedades neurológicas.

En la Argentina, mueren por año cerca de 100 mil personas por enfermedades cardiovasculares y 1 de cada 3 fallecimientos (37,3%) se evitaría si la gente tuviera bajo control su presión arterial, se advirtió.

Por Alzheimer y otros trastornos mentales y del comportamiento, fallecen anualmente en nuestro país cerca de 7 mil personas.

En este marco, se destacó que “existe una estrecha relación de ida y vuelta entre los factores de riesgo y la patología que afectan tanto al cerebro como al corazón. En igual sentido se debe considerar el vínculo entre la depresión y la enfermedad cardiovascular. Hay estudios que demuestran que tener depresión aumenta un 30% el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio y duplica el riesgo de muerte cardiovascular a largo plazo”, se expuso en un encuentro latinoamericano ‘Haciendo visible lo invisible: tomando conciencia de las enfermedades no transmisibles’.

El incremento de la expectativa de vida trae aparejado un aumento de casos de Alzheimer y otras demencias. Entre los principales factores de riesgo modificables que afectan al cerebro y producen este tipo de daños se destaca la hipertensión arterial, se destacó.

Se considera hipertensión arterial cuando luego de tres mediciones consecutivas, en más de una oportunidad, los valores registrados son iguales o superiores a 140/90 mmHg.

Según la Organización Panamericana de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la mayoría de los países de este continente y son responsables del 30% de los fallecimientos en la región.

“En general, cuando los clínicos y los cardiólogos atienden a un paciente con hipertensión arterial, evalúan el estado de su corazón a través de una ecografía y/o de un electrocardiograma y revisan el riñón mediante un estudio de laboratorio de función renal, pero no estudian el cerebro, que es algo muy importante”, sostuvo Augusto Vicario, coordinador de la Unidad Corazón-Cerebro del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).

Tener la presión elevada daña el riñón, el corazón y el cerebro, aunque su relación con el daño cognitivo no está lo suficientemente difundida.

Las últimas guías internacionales sobre hipertensión de las Sociedades Europeas de Hipertensión y Cardiología reconocieron la función cognitiva (y su declive) como un daño orgánico mediado por la hipertensión.

Cuando alguien desarrolla hipertensión arterial, las paredes de sus arterias comienzan a perder elasticidad y las características propias de su función se alteran, este daño incluye a los pequeños vasos cerebrales que irrigan la subcorteza del cerebro. La lesión va produciéndose lentamente y lastima vascularmente todo lo que está en la subcorteza cerebral. “Estas lesiones vasculares, comprometen las conexiones entre las neuronas alterando la función cognitiva 10 o 15 años después”, detalló el experto.

Se estima que más de mil millones de personas en el mundo tienen HTA y 50 millones, demencia.

En la Argentina, según la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, la más reciente, presentada en 2019, un 34,6% de la población autorreportaba presión arterial elevada, mientras que se producen cerca de 100 mil muertes por enfermedades cardiovasculares al año en nuestro país y se considera que el 37,3% podría evitarse si la gente tuviese controlada su presión arterial.

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Trastornos mentales

En cuanto a los trastornos mentales y del comportamiento incluida la enfermedad de Alzheimer, causan la muerte de cerca de 7 mil personas por año.

“La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa; la mayoría de los síntomas que la gente atribuye a la hipertensión no son tales. Para detectar daño cognitivo, no se puede indicar resonancias magnéticas o tomografías de cerebro a todos los pacientes, pero sí puede evaluarse el funcionamiento cognitivo a través de test sencillos en el consultorio, cuyos resultados son un indicador muy preciso”, se apuntó.

Pero no sólo la hipertensión arterial se constituye como un factor de riesgo para el deterioro cognitivo. Hoy se sabe que las enfermedades psiquiátricas como la depresión o los trastornos de ansiedad, también facilitan la presencia de enfermedades cardiovasculares y éstas a su vez se relacionan con una mayor probabilidad de tener enfermedades psiquiátricas, es una relación de ida y vuelta, se destacó en el encuentro regional.

“No tratar la depresión aumenta el riesgo de otras enfermedades. Hay estudios que demuestran que tener depresión aumenta el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio, ese incremento puede ser incluso de hasta un 30%. A su vez, tener depresión también se relaciona con mayores tasas de enfermedad de Alzheimer o demencia en la vejez”. (José Santacruz Escudero, psiquiatra).

Demencia

La causa más frecuente de demencia es la enfermedad de Alzheimer (casi un 70% de los casos), le sigue la demencia vascular (en un 15% de los casos) y detrás otras formas menos frecuentes. En el 80% de los casos las demencias son formas mixtas, en las que combinan tanto los fenómenos degenerativos propios de la enfermedad de Alzheimer con las lesiones vasculares.

“No sabemos aún cómo actuar sobre el fenómeno degenerativo del Alzheimer; no se desarrolló todavía la droga que modifique significativamente el curso de la enfermedad, pero está demostrado que dejar de fumar, controlar la hipertensión arterial y bajar los niveles de colesterol con drogas como las estatinas, entre otras medidas, ha contribuido a que los cerebros de las personas que sufren hipertensión presenten menos lesiones vasculares y sufran menos fenómenos involutivos”, graficó Vicario.

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