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Todo ocurrió en Mendoza. Jonathan Enrique Ochoa (28) había ido cerca de las 11 de este lunes a comprar a un almacén del barrio La Gloria, en el municipio de Godoy Cruz, del Gran Mendoza. Fue testigo del momento en que un adolescente que bajaba de un remís intentó balear el chofer, y pasó a ser la segunda presa del precoz delincuente.
Por lamentable casualidad, Ochoa estaba a pocos metros de la calle en la que estacionó el remisero. A bordo del auto viajaba un chico de 13 años, conocido en el barrio con el apodo de "Estatus". Había subido al remís en Guaymallén, a unos cuatro kilómetros de ese lugar. Y pidió que lo llevaran a la casa 16 de la manzana K, del populoso barrio La Gloria.
Cuando el chofer, Carlos Zoccolillo (44), se detuvo en la calle, el adolescente le avisó que iría a buscar el dinero para pagarle hasta su casa. Sin embargo, volvió con un arma, le apuntó en la cabeza e intentó llevarse su recaudación del día. El conductor intentó protegerse adentro del auto, cubrió su cara con los brazos y el adolescente disparó. La bala impactó en el codo del remisero, quien -herido- alcanzó a escapar con su auto.
El adolescente caminó unos pasos y le disparó a corta distancia a Ochoa, que esperaba en la calle para ser atendido en un negocio. Mientras su víctima caía herida, el chico de 13 años le robó la campera y las zapatillas. Y salió corriendo para escabullirse entre los pasillos que dividen algunas de las casas y monoblocks.
La bala ingresó en el pecho de Ochoa, quien quedó tendido en la calle. Los vecinos llamaron al 911 para avisar de la emergencia. El joven herido alcanzó a ser trasladado hasta un hospital. Pero cuando ingresó a la guardia, había fallecido. Jonathan vivía con su pareja, con quien tenía dos hijos: un nene de 7 años y una beba de menos de 1.