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Tiene un cáncer terminal y le busca novia al marido

Publicó una carta que tituló "Deberías casarte con mi esposo".

Nueva york.- El cine, tan dado a eso de “basado en hechos reales”, a veces se anticipa a la realidad. Y si Amy Krouse Rosenthal, que sufre un cáncer terminal, se inspiró en la película de Isabel Coixet Mi vida sin mí, es un interrogante. En este caso, la imaginación cinematográfica se adelantó al artículo de no ficción que Rosenthal publicó en The New York Times y que causó un gran impacto. Su objetivo es encontrarle una esposa a su marido, una vez que ella pase a la eternidad. “Es fácil enamorarse de él, a mí me llevó un día”, confiesa en la pieza titulada “Deberías casarte con mi esposo”.

Amy Krouse Rosenthal, de 51 años, saca el lucimiento de su pluma. Es la autora de más de 30 libros infantiles y de unas memorias. Ha ejercido de guionista y colaborado en medios como el Times. En esta nueva página pergeña un homenaje cargado de ternura hacia el hombre con el que lleva compartiendo los últimos 26 años y criado tres hijos, sin que, subraya, faltaran “pequeñas peleas”. Pero dice con orgullo que estuvo casada con “el hombre más maravilloso durante 26 años”. “Planeaba que fueran al menos 26 años más”, se lamenta, con un realismo que coquetea con el humor negro.

Él responde al nombre de Jason Brian Rosenthal, abogado y “un ensueño de compañero de aventuras”, lo describe ella. Y profundiza detalles estéticos al estilo de las agencias o webs matrimoniales. “De 1,78 metros, 72 kilos, ojos color avellana y cabello entrecano. ¿Ya mencioné que es increíblemente guapo? Voy a extrañar ver su cara”, remarca. Sus hijos adultos se llaman Justin y Miles y “le piden su ropa prestada porque les resulta atractiva”, cuenta Amy. Su hija menor, Paris, de 19, está en la universidad y le “encanta que él la acompañe a los conciertos. Viajero ideal, es un manitas en el hogar, le gusta ir al supermercado y cocinar. Es el tipo de hombre que llega a la primera ecografía del primer embarazo con un ramo de flores. Y que alegra los desayunos festivos”, explica dulzona está mujer que, en su agonía, eligió una extraña forma de preparar el futuro de su marido una vez que ella ya no esté.

26 años de casada lleva la pareja, que tiene tres hijos. Ella es escritora y él, abogado.

Del proyecto a futuro a vivir hoy

La vida era un cuento hasta que el 5 de septiembre de 2015 la pareja tuvo que ir a emergencias porque ella sentía un dolor raro. Al día siguiente volvían a su casa con el diagnóstico, que no se trataba de apendicitis como presumieron: era cáncer de ovarios. “Adoptamos el plan alterno, que apodamos ‘ser’, para vivir el presente”, cuenta Amy en su carta en la que recrea cómo se conocieron: “Fue una cita a ciegas”. Ahí explica que “el tío John”, el mejor amigo de su padre desde la infancia, los conocía de niños pero ellos nunca habían coincidido. Y cuando a sus 24 años fue el encuentro, al término de la cena “me quería casar con él”. Esta escritora que usó su pluma para que su realidad parezca ficción, concluye en que “terminé de escribir esto el día de San Valentín, y el regalo más genuino (que no sea un jarrón miniatura) que puedo esperar darle es que la persona apropiada lea esto, lo busque y empiece otra historia de amor”.

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