La idea de que Carlos Tevez volviera a Boca parecía impensable a principio de año, pero fue tomando forma hasta concretarse. Fue ante Quilmes, el 18 de julio por la fecha 17 del campeonato, cuando Tevez recibió su primera pelota como jugador nuevamente de Boca a los 45 segundos del arranque, en una Bombonera que estalló en aplausos.
El hincha xeneize supo en ese momento que lo mejor estaba por venir. Desde su regreso, el Apache jugó 11 partidos en el torneo local en los cuales ya lleva 5 goles. Mientras que por Copa Argentina es uno de los goleadores con 4 gritos en 4 partidos. En números, Carlitos quizás no es de lo mejor del equipo, pero son su presencia y liderazgo lo que hace que Boca se levante y siga dando pelea. Y eso quedó demostrado en el partido ante Lanús. Enojado por la falta de actitud de sus compañeros ante la Academia, se cargó el equipo al hombro y salió a demostrar que Boca tiene plantel para pelear cualquier competencia. Fue el mejor partido desde su regreso. Tiró gambetas, pasó por arriba a toda la defensa de Lanús y hasta le cedió su penal a Nicolás Lodeiro. "Hay que tener grandeza si el compañero está mejor. Así gana el equipo, el grupo. Yo no me sentía seguro", admitió con humildad.
Llegó en un momento difícil para el plantel y desde su regreso, Boca perdió sólo un partido (ante Racing). Ahora los xeneizes se preparan para lograr el bicampeonato y que "todo vuelva a la normalidad".
Ya lo dijo el propio Tevez, "yo vine para unir a Boca".
Desde su retorno, el Apache lleva 15 partidos jugados entre Copa Argentina y torneo local, de los cuales Boca perdió sólo uno.
Le pegan mucho
El blanco de los violentos rivales
Además de dar goles y alegría, el Apache también recibió duras patadas por parte de algunos defensores. El viernes, Gustavo Gomez lo levantó en el aire. Por suerte, fue sólo un golpe que le dejó un moretón e hizo que llegara rengueando a La Boca. Ahora Carlitos, con 77 partidos en la temporada, tiene descanso hasta mañana junto con todo el plantel xeneize.