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"Todos tenemos nuestro lado oscuro"

Eleonora Wexler. Más sexy que nunca. A los 42 años, la actriz habla de uno de sus papeles más jugados en la televisión y del "destape" del que todos hablan. Una de las protagonistas de Amar después de amar, confiesa que le pasó algo parecido a lo de su personaje.

Paula Bistagnino

Especial

A medida que la va viendo se da cuenta de lo que hizo. Porque si bien Eleonora Wexler les puso el cuerpo a cada una de las escenas de Amar después de amar (ADDA), verse desnuda –o semidesnuda- en la pantalla le resulta fuerte. “No vi nada antes de que salga al aire, así que me voy desayunando con el público y hay escenas fuertes”, dice la actriz que en la ficción protagoniza la historia de amor clandestina con Federico Amador.

A los 42 años, lleva 34 trabajando en TV. Su debut fue en teatro, en el musical Annie, y en la tele debutó en Mesa de noticias. Ha hecho de malvada, de buena, de heroína, de todo. Y muchas novelas, con lo cual no es la primera vez que protagoniza escenas de amor en pantalla. Pero sin dudas estas son sus escenas más jugadas. “Nosotros trabajamos con el cuerpo y el contacto. Y puede haber fantasía, pero de ahí a que se concrete algo es otra cosa. Y eso no pasa. Si no, imaginate, con todos los personajes que hice…”, se ríe.

-¿Te gusta tu personaje?

Me encanta Carolina. Sé que es polémica… Toda la novela es polémica. Pero a mí me encanta ella y creo que tiene mucha verdad. Eso es lo mejor que tiene esta novela: no hay buenos ni malos. Cada personaje tiene sus costados, sus vericuetos, sus dudas, sus grises. Y la gente, todos nosotros, se siente mucho más identificada con eso porque la vida es más así. Todos tenemos nuestro lado oscuro.

-Y contradicciones…

Claro, yo creo que tiene que ver con eso: ¿los humanos qué somos? Eso. Tenemos lo oscuro, lo luminoso, la parte que mostramos y la que ocultamos. Y en esta novela se ve todo eso. Eso es lo que la hace más interesante todavía. Quizá en Damián o en Carolina, que son los personajes más juzgables, entre comillas lo digo porque son los infieles y los que no hacen lo supuestamente correcto, no lo viven con liviandad. Lo sufren porque se enamoran: tienen culpa, miedo, dudas, el peso de lo hecho.

¿Te interpela más como actriz y como persona hacer un personaje así?

No deja de ser un culebrón con todo lo que eso tiene, pero creo que por suerte hoy se puede jugar con las aristas de los personajes: y ya no hay tanto bueno o malo absoluto. Pasaba también en Valientes. Los pibes que eran los buenos empezaban vengándose. Creo que los héroes hoy pueden tener su lado oscuro y eso no los hace malos. Más acá que es una historia de amor: no es que es una calentura, no pueden evitarla.

-¿Viviste alguna vez algo similar a tu personaje?

(Se ríe) En algún momento, sí. No voy a decir de qué lado estaba.

-¿La entendés?

La entiendo como mujer y entiendo que te pueda pasar eso. No hay nada comprado y el amor, cuando te toca, va contra todo. No es fácil, menos si estás del otro lado. Pero tampoco desde ese lugar.

-¿Y desde el lugar de los hijos?

Es muy difícil también. Porque para los hijos, para los chicos, es muy difícil de entender. Es un tema de adultos y ellos también se sienten traicionados.

-¿Es difícil ser infiel?

En este caso, el de la novela, que es del que voy a hablar (se ríe), estás todo el tiempo en tensión. Hay pánico de que salte todo. Cuando suena el teléfono. Es incómodo: más en este caso en el que está todo tan cruzado.

-¿Es cierto que no lo conocías a Federico Amador?

No nos habíamos visto nunca jamás antes. Ni siquiera cruzado. Así que imaginate: en la primera escena que grabamos no lo había visto nunca y nos teníamos que dar un beso.

-¿Cuánto te importa la pelea por el rating?

No, eso les importa a los productores. A mí me interesa que le vaya bien porque me interesa que le vaya bien a la ficción nacional. Queremos que funcione bien para que se siga haciendo más, porque tenemos muy buena calidad profesional, creativa, de todo.

-¿En qué momento de tu vida te encuentra esto?

La verdad es que es un muy buen momento: estoy relajada, tranquila, muy cerca de mi familia, de mis afectos y de mis amigos, que eso es lo que más me importa. Muy cerca de mi hija.

-¿Soltera?

Soltera, soltera. Tranquila.

Vuelve al teatro

ADDA se grabó entera antes de su emisión, así que Eleonora ya está libre y feliz con los ensayos de la obra de teatro con la que regresará a las tablas. Se trata de Umbrío, de Josep María Miró, pieza que inaugurará la reapertura del Teatro San Martín después de 4 años cerrado. “Estoy feliz porque el teatro es un lugar en el que me siento en casa. Esperemos que esta vez se cumpla lo anunciado porque se viene retrasando la reapertura”, dice la actriz que contará una historia, tal como su nombre lo indica, sombría: un matrimonio perfecto que, al ser espiado, se descubre que esconde algo umbrío detrás de la fachada de éxito y felicidad.

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