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La mujer que días atrás intentó fotografiarse con un cartel durante el desarrollo de la etapa inicial del Tour de Francia, provocando una caída masiva de ciclistas, le contó al fiscal de la causa las razones de su actitud y dijo sentirse arrepentida por lo sucedido. No obstante quedó expuesta a una fuerte multa y juicios futuros.
Luego de lo sucedido y presentarse espontáneamente a declarar, la mujer nacida en 1990 les explicó a los investigadores que su intención fue solo enviares un mensaje a sus abuelos al tiempo que manifestó estar “angustiada por el impacto mediático de su estupidez" reconoció.
El accidente se produjo cuando a 45 de los 198 kilómetros pautados para cubrir la primera etapa del Tour, que unía la ciudad portuaria de Brest con el municipio de Landerneau, al fanática se asomó para mostrar un pedazo de cartón que fuera captado por la motocicleta que marcha delante de los corredores con el fin de que el mensaje inscripto allí llegara a sus abuelos.
“Tiene un sentimiento de vergüenza, de miedo ante las consecuencias de su acto” le contó el fiscal de Brest a Camille Miansoni al portal Le Parisien.
Según les contó a los investigadores la mujer quiso “enviar un mensaje cariñoso a la atención de sus abuelos, espectadores incondicionales y asiduos del Tour de Francia”.
El cartel que portaba decía “Allez Opi-Omi!”, un mensaje que mezcla francés y alemán y que estaba dirigido a su abuela, originaria de Alemania y fanática de esta legendaria competencia ciclística.
Miansoni explicó que la mujer “tardó mucho en darse cuenta de lo sucedido” e insistió en que “no se dio cuenta de su error”.
La responsable de la caída múltiple que se inició cuando el veterano Tony Martín se llevó por delante el cartel que ella mostraba para ser retratada, vive con su pareja en el norte de Finisterre, cerca de donde provocó este accidente impresionante.
Al tomar noción de lo que había sido responsable, decidió presentarse “espontáneamente” durante el mediodía del miércoles ante la gendarmería del departamento de Finisterre y rápidamente quedó detenida por “poner en peligro la vida de otras personas por mala conducta intencional”.
Según el sitio Ouest France, primero ejerció su derecho de ver un médico antes de declarar ante las fuerzas policiales ya que “resultó herida en el brazo”.
El fiscal de la ciudad francesa que lleva adelante el proceso explicó: “Fue puesta bajo custodia policial por actos de poner en peligro a otras personas por incumplimiento deliberado de una obligación de prudencia y seguridad impuesta por ley o reglamento, y por actos de lesiones involuntarias con incapacidad no superior a tres meses”. Al mismo tiempo, aclaró que la detención se extendió más allá de las 24 horas correspondientes para “permitir la finalización de los actos en curso” y aclaró que la investigación todavía “no está cerrada”.
Si bien la organización del Tour de Francia anunció en las últimas horas que retiró la demanda para “apaciguar” el caos mediático que se formó en torno al hecho, el futuro procesal de la mujer estará asociado a las posibles denuncias que puedan presentar los ciclistas perjudicados por su accionar. El español Marc Soler, que debió abandonar la carrera por las fracturas en las dos cabezas de radio y la cabeza del cúbito izquierdo, anunció días atrás en el diario La Vanguardia: “Estoy meditando denunciar a la espectadora, porque es todo un Tour lanzado a la basura y siento mucha rabia”.
Otro de los afectados fue el ciclista alemán Jasha Sutterlin quien en la caída sufrió fractura de muñeca y tampoco pudo continuar la competencia.
La muta que deberá pagar oscila entre los 1.500 euros y los 15.000 de la misma moneda.
El director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, declaró: “Esto ha adquirido proporciones disparatadas. Queremos calmar las cosas y sobre todo que el mensaje pase al público. Se trata de recordar las medidas de precaución en el recorrido del Tour. Todos deben calmarse”, pidió.