Todo empezó cuando se puso los calzoncillos y comenzó a sentir un fuerte ardor en los genitales. Al poco tiempo, la piel había desaparecido, quedando sólo la carne, que comenzaba a pudrirse.
Según el diario Daily Mail, en un arranque de enojo, la mujer decidió lavar los calzoncillos que le había regalado a su esposo con productos químicos tóxicos.