Los tres temblores ocurrieron entre las 2.47 del miércoles y las 7.10 de este jueves, con magnitudes de 2,0, 2,6 y 2,8. Las explicaciones.
Añelo amaneció temblando otra vez este jueves. A las 4.58 y a las 7.10 de la madrugada, dos nuevos sismos sacudieron la localidad neuquina que es el corazón de Vaca Muerta. Se sumaron al que había ocurrido apenas horas antes, el pasado miércoles a las 2:47.
De acuerdo al Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el primero del miércoles de magnitud 2,0 y a 8 kilómetros de profundidad, con epicentro a 3 kilómetros al noroeste del casco urbano. Los dos siguientes se produjeron este jueves: fueron a las 4:58, de magnitud 2,6, y el segundo a las 7:10, de 2,8, ambos también a 8 kilómetros de profundidad.
Según el Observatorio de Sismicidad Inducida, dependiente de la Universidad Nacional del Comahue, los eventos estarían asociados a las operaciones extractivas que se llevan adelante en estos días en el área petrolera no convencional muy cercana.
El pad estaba activo y fracturando al momento de producirse los sismos, confirmó a LM Neuquén el geógrafo Javier Grosso, especialista en sismicidad inducida de la UNCO, quien realizó trabajo de campo en la zona.
El episodio no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia mes a mes. En lo que va de 2026, el Observatorio lleva registrados 26 sismos vinculados a la actividad petrolera en la provincia de Neuquén. Fueron 3 en enero, 6 en febrero, 4 en marzo, 3 en abril y 8 en mayo, incluyendo los de este jueves.
Para el mismo período del año pasado, del 1° de enero al 28 de mayo de 2025, el número era de 18 sismos. La diferencia es de 8 eventos en apenas cinco meses, lo que representa un aumento del 35% interanual.
Las magnitudes, en tanto, se mantienen en rangos similares a los del año anterior. Pero Grosso advierte que ese dato no debe leerse como una señal de estabilidad.
El episodio más parecido al actual en términos de concentración temporal ocurrió el 18 y 19 de julio de 2025, también en Añelo, cuando se registraron sismos de magnitud 3,1 y 3,0 en dos días consecutivos —vísperas del Día del Amigo.
Los temblores de esta semana muestran magnitudes más bajas que aquellos, lo que podría interpretarse como una señal moderada. Sin embargo, las operaciones de fractura en el pad identificado continúan activas, y según Grosso, los próximos días serán determinantes para entender si la secuencia sube o se disipa.
Grosso lleva años monitoreando la sismicidad inducida en Neuquén y sus advertencias han ganado consistencia con el tiempo. La imagen con la que describe el estado actual del subsuelo.
“Es un flan cada vez más susceptible de ser impactado. sismos que se repiten en zonas cuya infraestructura no está preparada”, dijo.
La metáfora apunta al riesgo acumulativo, que el especialista considera el aspecto más subestimado del debate público. Cada sismo, aunque sea de baja magnitud, modifica la tensión geológica del subsuelo. A medida que crecen los volúmenes de agua inyectada —al ritmo de las fracturas y los pozos sumideros—, el ambiente subterráneo se vuelve progresivamente más inestable.
No hay un punto de saturación conocido. No hay un indicador que señale que, a partir de cierto umbral, el subsuelo tiende a calmarse.
Todo lo contrario, señala Grosso, sugiere la experiencia internacional. En cuencas con mucho mayor historial de fractura, como las de Oklahoma y Texas, la actividad sísmica no se estabilizó con los años sino que subió. Después de 15 años del inicio intensivo de las operaciones, esas regiones registraron sismos de magnitud 4,1, 4,3 y hasta 4,6.
“No hay ningún indicador que diga que cuanto más fracturado, eso tiende a estabilizarse. Todo lo contrario, se va generando un ambiente cada vez más propicio”, advirtió el especialista.
Los datos del Observatorio confirman además una relación que Grosso viene señalando desde hace tiempo Y es que a mayor cantidad de fracturas, mayor número de sismos. El incremento del 35% en la actividad sísmica de 2026 respecto a 2025 corre en paralelo con el crecimiento de las operaciones en Vaca Muerta.
“Los números reflejan que la asociación con el mayor número de fracturas sigue vigente”, afirmó.
A eso se suma otro factor de riesgo que el especialista subraya y es la percepción de la población está cambiando. “Una cantidad de gente cada vez mayor los está percibiendo”, señaló, cuando los sismos ocurren en las inmediaciones de zonas habitadas como Añelo.