Tucumán.- La Escuela de Cadetes de la Policía de Tucumán fue denunciada por torturas, vejaciones y malos tratos durante su curso por un estudiante que acusó golpes, abuso en la realización de ejercicios, falta de hidratación, presión psicológica e interrupción del sueño durante su estadía en la escuela, lo que generó un importante escándalo provincial. Luis Reales, quien ingresó al centro de estudio el 1º de abril, abandonó cinco días después tras quedar internado en terapia intensiva, con los riñones severamente afectados por los castigos.
“Cuando me notaban cansado y que no podía seguir, me gritaban y me hacían pasar a otro instructor. Llegué a dar dos vueltas haciendo ejercicios para cada instructor”, relató Reales en un video que publicó el diario local La Gaceta. Una de las técnicas que el joven advirtió con mayor preocupación era la de la interrupción intencional del sueño de los estudiantes. Según contó, una noche los mandaron a dormir a las 23 y los despertaron de imprevisto a las 2 de la mañana para realizar ejercicios. El estudiante insinuó que luego ya no lo dejarían seguir durmiendo durante el resto del día.
“Mis compañeros notaban que yo no podía y me ayudaron. Me ayudaban poniéndome las zapatillas. Me ayudaban acomodando las cosas de la cama, me decían las cosas que seguían por hacer. Cuando notaban que estaba cansado, ellos me empujaban para que siguiera adelante. Me alentaban para que no pida la baja”, describió.
En cambio, los instructores tenían una actitud opuesta. Lo obligaban a mantenerse con los ejercicios aun cuando había evidencias de las secuelas físicas. Al cabo de unos días, el joven empezó a orinar sangre e incluso así se le seguía exigiendo. “Me menospreciaban, me decían que no daba para más y que pidiera la baja”, relató.
Entonces, el joven entró en una crisis de nervios que después de unos días de silencio lo llevó a comentar a su familia la pesadilla que vivía. Su abogado, Jorge Lobo Aragón, planteó la posibilidad de llevar el caso a la Justicia y presentarse como querellante. “Lo masacraron”, dijo. “Al llegar al sanatorio 9 de Julio no lo podíamos despertar. Estaba al límite. Los médicos nos dijeron que no podían asegurarnos que pudiera salvarse. Si no lo llevábamos a tiempo, se podría haber muerto”, explicó Alejandra Barrionuevo, la madre del joven.
El diagnóstico brindado en el centro de salud fue que Reales sufrió un “fracaso renal agudo por rabdomiolisis con antecedente de ejercicio físico en días previos”.
“Cuando mis compañeros notaban que yo no podía, me ayudaban. Pero los instructores todo lo contrario: me menospreciaban, me decían que yo ya no daba para más y que pidiera la baja”. Luis Reales
La Escuela de Policías lo desmiente
”Jamás les faltó agua ni comida. Sería inhumano. Además, los cadetes mayores no agredieron a nadie. Al contrario, se busca el compañerismo porque cuando salen de acá tienen que ser compañeros en la calle”, afirmó el comisario Jorge Cruz, director de la Escuela de Policía de Tucumán, quien, obviamente, desmintió los cargos hechos por Reales. “Cuando se sintió mal, llamamos a los padres. El chico salió caminando, no lo sacaron arrastrado. Puede que haya tenido una dolencia antes de entrar. Si no, los otros 103 cadetes también tendrían reventados los riñones”, agregó.