128 es la cifra, todavía provisoria, de muertos en el atentado del sábado en Ankara.
Según la Policía, el explosivo utilizado, TNT reforzado con bolitas de acero, es similar al empleado en el ataque suicida del 20 de julio en Suruç, que provocó una treintena de muertos y que fue perpetrado supuestamente por un joven que formaba parte de una célula turca del Estado Islámico. "Todas las pistas muestran que fue una copia de aquel ataque", afirmó otra fuente policial a Reuters.
De hecho, el hermano mayor del suicida de Suruç -con pedido de captura por su pertenencia a la organización yihadista- es uno de los posibles sospechosos, según fuentes policiales. Informaciones filtradas por los servicios secretos a la prensa turca hablan de cinco militantes del EI y presuntos suicidas que se habrían infiltrado en las últimas semanas en Turquía desde territorio sirio.
La sociedad turca se pregunta ahora si se hizo lo suficiente por evitar el atentado, algo que contribuyó
a la reacción de las miles de personas que durante el fin de semana han salido a las calles para condenar la masacre de Ankara y protestar contra el gobierno islamista.
Uno de los manifestantes de la protesta que sufrió el atentado, y que desea permanecer en el anonimato, explicó desde Ankara que, frente a la estación central de ferrocarriles de la capital turca, donde se congregaron los asistentes, "no había policías", cosa infrecuente en Turquía, donde cualquier acto político público, especialmente si es organizado por formaciones de izquierda o pro-kurdas, es vigilado estrechamente por los agentes.
El ministro de Interior, Selami Altinok, justificó la ausencia de policía en el lugar del atentado en que era "el punto de reunión" de los grupos que participarían del acto "Por la paz, el trabajo y la democracia" y que el mítin iba a tener lugar en la plaza de Sihhiye, a dos kilómetros de la estación de tren. Preguntado en rueda de prensa sobre si tiene pensado dimitir tras el atentado, lo descartó: "No hubo ningún fallo de seguridad".
Dolor
"Es una terrible masacre", dijo el papa Francisco
Durante el habitual rezo del Ángelus dominical en la Plaza San Pedro del Vaticano, el papa Francisco manifestó ayer su "gran dolor" por el atentado en Ankara y lo calificó como una "terrible masacre".
"Dolor por los numerosos muertos, dolor por los heridos, dolor porque los atacantes golpearon a personas inermes que manifestaban por la paz", afirmó Francisco, al tiempo que declaró: "Mientras rezo por ese querido país, pido al Señor recibir las almas de los difuntos y confortar a los sufrientes y los familiares". Al finalizar la mención al atentado, hizo un pedido: "Hagamos una oración en silencio, todos juntos". Francisco había estado en Ankara durante su visita a Turquía el año pasado. El atentado del sábado superó al de 2013 en Estambul (de Al Qaeda), con 60 muertos.