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Ucrania habla de genocidio y pide ayuda a Occidente

Volodimir Zelenski exigió usar los activos congelados de Rusia. Moscú está cada vez más aislada y exigió la "coordinación" de las grandes potencias

Rusia no cesa sus ataques contra la infraestructura ucraniana: en tan solo un mes, hubo 51 bombardeos contra diversas instalaciones eléctricas en diferentes regiones que dejaron sin luz a millones de personas. Incluso, los ataques fueron dirigidos a los centros generadores que abastecen a lugares que ofician como principales áreas de combate.

El fiscal general de la nación atacada, Andriy Kostin, comparó la situación actual con la crisis desatada hace un siglo: “Esta es una política de exterminio de los ucranianos mediante la creación de condiciones inadecuadas para la vida. A medida que se acerca el invierno, los líderes rusos privan deliberadamente a la gente de cosas básicas: agua, electricidad, calefacción... Es casi como la condena a muerte por inanición de Holodomor”.

Por su parte, el presidente Volodimir Zelenski explicó que las fuerzas del país invadido no dejarán de avanzar en el territorio con el objetivo de recuperar algunas de las zonas que quedaron bajo el control del Kremlin: “Los rusos mienten cuando dicen que este terror contra nuestra infraestructura y nuestra gente de alguna manera puede ralentizar las acciones activas de nuestro ejército o crear algunas dificultades para nuestra defensa. No nos detendrán”.

El primer mandatario señaló que Moscú está cada vez más aislada en el plano internacional y exigió la “coordinación” de las grandes potencias para aprovechar los activos congelados con el objetivo de colaborar con las tropas: “Hay que consolidar todos esos esfuerzos financieros. Uno de los elementos de ayuda urgente que necesitamos es la cobertura del déficit presupuestario, que cifró en 38.000 millones de dólares, para afrontar el pago de salarios, pensiones y gastos de funcionamiento ordinario de las estructuras del Estado”.

Mientras tanto, el jefe de Estado de Bielorrusia Aleksander Lukashenko mostró su preocupación por el escenario geopolítico actual y, a pesar de que se erige como uno de los principales laderos de Vladimir Putin, argumentó que se podría desatar una eventual Tercera Guerra Mundial.

“Puede ser la destrucción de todo y de todos. El problema nunca ha estado tan cerca. No hay un sólo ejemplo en el que una persona haya sido convocada a una oficina de aislamiento, recibido un fusil y enviado a una unidad del Ejército”.

A ocho meses del inicio de la operación militar especial, el conflicto bélico amenaza con extenderse más allá de 2022.

La gran mayoría de los atentados se produjeron contra infraestructura crítica, como generadores de electricidad e instalaciones eléctricas: se concentraron en el centro.

El Papa Francisco mostró su preocupación por la continuidad del conflicto bélico en territorio ucraniano y les exigió a los feligreses rezar por las víctimas: “La invocación por la paz no se puede reprimir: surge del corazón de las madres, está escrita en los rostros de los refugiados, de las familias que huyen, de los heridos o de los moribundos. El grito de la paz ha sido herido y violado”. Al mismo tiempo, el Sumo Pontífice pidió que no se olviden de las naciones pobres en donde se desataron guerras: “Vemos numerosos refugiados en todo el mundo”.

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