Por Paula Bistagnino / Especial
El escándalo que estalló en el Club Atlético Independiente y que incluye al relacionista público Leonardo Cohen Arazi (imputado en la causa que investiga la existencia de una red que prostituía a menores) lo lanzó al centro de la escena. De nuevo. Porque no pasó tanto tiempo desde que Ulises Jaitt (32) recorrió los canales de TV para defender a su hermana mayor, Natacha, en pleno revuelo por el tema Diego Latorre. Esta vez, fue un tuit el que lo llevó a levantar la voz. “Perdón que te meta hermano @ulisesjaitt pero no me callo más. Leo Cohen Arazi le ofreció entrar a mi hermano a Combate a cambio de sexo”, escribió Natacha y el interpelado, veloz, lo confirmó. “Fue hace tres años. Obviamente que no lo hice porque no está en mis valores acceder a un programa o a un trabajo a cambio de dar mi cuerpo. Hice el casting, no quedé y ya está”, amplía ahora el conductor del programa radial El show del espectáculo, recientemente nominado a los Martín Fierro Digital, quien además hace relaciones públicas en algunos boliches porteños. “Quiero concentrarme, laburar y ser constante. Esa es mi clave para llegar”, enfatiza.
¿Te hubieras animado a contar lo que te pasó si no lo hacía tu hermana?
No sé. Es muy difícil. Dudás de hablar. Mucha gente piensa que alguien puede contar algo así porque se quiere colgar de los medios o está buscando prensa. Pero nadie va a inventar algo tan delicado. Además, la mentira me vuelve loco. Al principio, Arazi (el miércoles pasado se entregó a la Justicia) salió a decir que no tenía relación con Combate, cuando hay fotos y pruebas de que era así. Lo que te da bronca es que juegue con la ilusión de un chico que viene a triunfar a la ciudad. Muchos vienen del interior, con poca red familiar y de barrios muy humildes. Y de repente van a bailar y se encuentran con distintos personajes de la noche que les ofrecen bebidas gratis, le consiguen ropita o ir a comer gratis a un restaurante.
¿Esa es la dinámica?
Claro. Ellos te dan, pero en un momento te dicen ‘si querés seguir teniendo esto, tenés que estar conmigo’. Los llevan de a poco. Un día les dicen ‘hay una persona que quiere estar con vos y te ofrece $3000, ¿agarrás o no?’. Y quizás el pibe termina haciendo algo que no quiere hacer. El sistema de este tipo de personajes funciona así, en base a la extorsión: te doy esto, para tener esto. Si son mayores es problema de cada uno recibirlo o no, el tema es con los menores, que es de lo que se lo estaría acusando a Cohen Arazi. Hablo en potencial porque aún no hay sentencia. La Justicia dirá. Y como ya dije, nunca lo vi con un menor.
Siempre hay un estado de vulnerabilidad de una de las partes, es como en los casos de acoso. Hay abuso de poder, aunque sean adultos los que deciden…
Y sí, ahí está la gravedad de esta gente perversa. Que no le importa el daño que pueden generar. Capaz que a otro chico al que le pasa lo mismo que a mí queda traumado y se frustra porque su sueño era llegar a la tele y piensa que esa es la única manera de lograrlo. Y si aceptás y entrás al programa también te hace mal. ¿Quién te quita ese momento que pasaste para llegar a lo que querías?
¿El “casting sábana” es habitual en el ambiente?
Tampoco vamos a ensuciar a todos los programas. Existen algunos casos. Lo que puedo decir es que hay más chicos a los que les piden favores sexuales para entrar a programas. En mi programa saqué al aire a dos ex Gran Hermano, Ainelén Thevenón y Jazmín Farjat (que se suma a Amalia Farjat, que ya había hablado en Intrusos), quienes contaron que él quiso, de alguna manera, prostituirlas. Si aparecen tantas chicas señalándolo es que algo hay. En todo esto hay mucha gente que se calla por miedo, que no se anima. Hay chicos que entraron por esta persona y es muy difícil que hablen. Quizás ya están en el medio, ya están asentados y no lo van a decir. Hay mucha gente que está callada. Es un hombre que se ha manejado muy en la delgada línea de la ilegalidad y de las cosas horribles. A mi hermana también le da mucha bronca y por eso salió a hablar, no se calla y tiene mucho valor.
Hablando de ella, cuando aparecieron las filtraciones con Diego Latorre no dudaste en defenderla públicamente, ¿cómo es la relación entre ustedes?
Nos llevamos bien y tenemos discusiones como cualquier par de hermanos, que además conviven. Pero puedo discutir miles de cosas de la puerta para adentro, pero de la puerta para afuera nos unimos, somos un bloque. Si veo que tiene razón obviamente la voy a defender siempre. Como aquella vez. Donde vea que se están haciendo los vivos obviamente que voy a saltar por ella.
Al principio de esta charla me decías que para llegar confiabas en la perseverancia y el esfuerzo, ¿qué significa para vos esa gran oportunidad?
Trabajar en un programa televisivo de espectáculos y mantenerme. Me gusta sacar declaraciones fuertes. Estudio mucho al personaje para tratar de sacar alguna primicia, hago notas extensas. Los hago opinar de todos los temas de actualidad, me meto en el barro de las peleas que tienen y les recuerdo algo que dijeron alguna vez. Después es suerte, de que te den alguna declaración valiosa, como para que un portal de noticias te lo levante. Yo tengo ese chip, me gusta sacar títulos. Creo que ese camino es el que me va a llevar a hacer la pregunta letal como para que el entrevistado responda y rompa la aguja. Obvio, sigo aprendiendo cosas nuevas todo el tiempo: hay que seguir laburando, no hay receta.
Un día le dicen ‘hay una persona que quiere estar con vos y te da $3000, ¿agarrás o no?’”.
¿Y cuáles son los límites frente a la publicación de una primicia?
Nunca me metería con algo que le arruinara la vida a alguien. No soy un malaleche. Me manejo con los límites que se manejan todos los periodistas de espectáculos. Es verdad que por ahí era alguien que estaba casado y lo enganchaste en otra, pero también es parte del laburo. Si alguien tiene una enfermedad muy delicada, no lo voy a contar a no ser que me autoricen. Tengo códigos.
Por último, ¿la estética es parte del asunto? ¿Le dedicás mucho tiempo?
Voy al gimnasio en bicicleta y trato de ir tres o cuatro veces por semana. Me cuido con la comida, trato de no comer harinas ni grasas. A mí me gusta tener el cuerpo más bien marcado y eso, casi como en el periodismo, conlleva constancia y esfuerzo. Y encima, como no estoy en pareja, tengo más tiempo (risas).