Javier Cantarini
cantarinij@lmneuquen.com.ar
La mayor virtud del equipo de Guillermo Barros Schelotto es que pudo reinventarse a lo largo de toda la temporada. Boca se mostró ciclotímico desde el juego, pero tuvo el carácter necesario para superar crisis internas por cuestiones extrafutbolísticas, adaptarse a un nuevo juego tras la salida de su máximo ídolo y mostrar su mejor versión en momentos clave del torneo. Además, desde lo numérico, justificó su 26º título local en la era profesional si se tiene en cuenta que es el equipo que más partidos ganó junto a Banfield, que menos perdió, con mayor cantidad de goles a favor, y que ostenta al goleador del campeonato.
Poco para reprocharle al Xeneize en esa materia, aunque es cierto que en toda la campaña quedó la sensación de ser un equipo vulnerable, que a pesar de su gran poder ofensivo mostraba grietas en la faz defensiva. El famoso desequilibrio entre ataque y defensa que quedó expuesto en la derrota contra River, a tal punto que el DT decidió meter mano y hacer un par de variantes: Jara por Peruzzi, Silva por Fabra y Tobio por Vergini, además del ingreso de Barrios por el seleccionado Bentancur.
60 Boca es el equipo más goleador del torneo. Justificó su título desde los números: es el que más partidos ganó junto con Banfield (17), el que más goles metió (60), mejor diferencia (+36) y el goleador del torneo, Benedetto con 19.
Parecía KO
Justamente, una de las virtudes de Boca fue su fortaleza en el peor momento. Y eso se vio luego de caer en La Bombonera ante el Millonario. No sólo por la derrota, sino porque el equipo de Gallardo le venía descontando puntos desde el inicio del año y todo hacía pensar que caballo que alcanza ganar quiere. Boca soportó el golpe y una semana después venció a Newell’s con lo justo para luego ratificar su poderío y carácter de campeón en la goleada ante Independiente. Desde lo futbolístico, fue una de las mejores versiones, al igual que en la arremetida de la primera parte del año cuando bajó a San Lorenzo, Racing y River en fila, tres victorias que lo depositaron en la cima para no bajarse nunca más. Y lo hizo luego de haber iniciado el torneo con muchas dudas sacando 15 puntos de 24 posibles con el líder Estudiantes a siete de diferencia y sin poder ganar de visitante (luego de casi un año). Lo hizo en la jornada 9 ante Gimnasia y se volvió inexpugnable en esa condición.
La baja menos pensada
En su mejor momento del año, su líder y figura, Carlos Tevez, resolvió irse al fútbol de China, lo que generó un impacto en el seno del plantel y el Mundo Boca por lo que representa el Apache. A eso se sumó la lesión del arquero Sara, las pruebas con Werner y la compra de Agustín Rossi, que terminó siendo el titular; la lesión de Gago cuando era el eje del equipo y la de Ricardo Centurión siendo el jugador clave tras la salida de Carlitos. Demasiados contratiempos que el equipo del Mellizo supo resolver en medio de las críticas por un funcionamiento irregular.
Boca, como el ave fénix
En ese escenario, al que se le sumaron problemas fuera del campo (ver recuadro), Boca mostró su gran virtud de poder reinventarse para mantener siempre vivo el objetivo de ser campeón. Y así fue. El mejor de todos, por su propia producción y porque ninguno de los otros 29 competidores supo cómo bajarlo de la punta; porque en los momentos más difíciles del torneo, tuvo la mente fría y el corazón caliente para que el grito del pueblo xeneize retumbara en todo el país: ¡Boca campeón!
3 arqueros usó Guillermo en el campeonato. Guillermo Sara fue el titular luego de la salida de Orión. Pero el ex Rafaela se lesionó en la previa del súper y tuvo que recurrir a Axel Werner. En la segunda parte del año confió en Rossi.
Afuera del campo
No logró tener tranquilidad
Boca vivió semanas convulsionadas por problemas fuera del campo de juego: la pelea entre Insaurralde y Silva en el entrenamiento, la foto filtrada de Pavón fumando en la concentración y la expulsión de Pérez en una práctica por pegarle a un juvenil. Y Centurión, todo un problema: entre otros, chocó borracho y, lo más grave, la denuncia por violencia de género.
Se relajó en Bahía Blanca y fue empate
Bahía blanca
En medio de un clima festivo por la obtención del campeonato, Boca empató ayer 2-2 en su visita a Olimpo de Bahía Blanca por la fecha 29 del Torneo de Primera.
Ricardo Centurión y Darío Benedetto abrieron la cuenta para la visita en la primera parte, y Lisandro Magallán, en propia meta, y Cabral, igualaron para el local en el complemento.
Con la salvedad de que el objetivo estaba cumplido, el equipo de Guillermo Barros Schelotto, en solo 90 minutos, mostró la misma irregularidad que durante todo el torneo. Se mostró letal en el ataque en la primera parte, manejando las acciones para sacar una ventaja de dos tantos en un minuto y mostró todas sus debilidades en la defensa durante el complemento cuando el local, apremiado por sumar puntos para no descender, llegó al empate.
Centurión, de cabeza a los 42, le dio la primera alegría al campeón y a los 43 Benedetto, el goleador del campeonato con 19 tantos, estiró el marcador para la tranquilidad del Xeneize. Sin embargo, todo cambio en el complemento a partir del descuento de Olimpo. Una mala salida de Gago en defensa terminó en un centro al área que Magallán, sin apuro, terminó despejando mal para hacerle un sombrerito a Rossi y poner en partido a Olimpo a los 17.
El local, necesitado de puntos en su lucha por no descender (es el más complicado de todos los equipos), fue a la carga y tras un córner igualó con un golazo de media chilena de Cabral a los 30. El resto del partido se jugó con intensidad, aunque sin demasiadas ideas. Olimpo pudo ponerse en ventaja pero también sufrió algunas contras rápidas en los pies de Benítez y Pavón.
Boca terminó festejando, pero sin dar la vuelta olímpica dado que el festejo se reservó para que se desate en La Bombonera.
Camilo y Agustín contaron cómo festejaron el título
Neuquén
Alegría es la palabra que se repite entre los hinchas de Boca. Es el sentimiento que inunda los corazones azules y amarillos de los millones de simpatizantes que tiene el club de La Ribera. Un sentimiento que generó el equipo de Guillermo Barros Schelotto al alcanzar un nuevo título y que fue reflejado por reconocidos deportistas locales.
"Muy contento. Ahora volviendo locos a mis amigos de River, que cuando nos ganaron el clásico me cargaban". Camilo Echevarría Piloto de TC
“Es una alegría bárbara lo que te produce que Boca sea campeón, aunque a uno no lo influya o modifique la vida personal. Estoy muy contento”, expresó con entusiasmo Camilo Echevarría a LM Neuquén.
El piloto de TC que este fin de semana estará corriendo en Paraná no se perdió los festejos y como lo hace desde pibe, el martes se fue a festejar al Monumento General San Martín. “Fui al centro a dar unas vueltas y festejar un poco con unos amigos. Está bueno y es divertido”, contó Camilo y agregó: “Estoy volviendo locos a mis amigos de River, que cuando nos ganaron el clásico me cargaban, y ahora me estoy desquitando”, señaló entre risas.
"Me gustan los mellizos porque tienen las ideas claras. Son ídolos de Boca saben lo que es vestir la camiseta" Agustín Hernández Nadador del Club Alta Barda
Otro de los que festejó fue el nadador Agustín Hernández, quien no pudo ver el partido de San Lorenzo y Banfield por estar entrenando, pero que apenas salió del agua se puso al día a través de las redes sociales. “Es una alegría. Festejé en casa con mi familia porque somos todos de Boca”, dijo el récord argentino en 200 metros espalda y agregó: “Todavía ninguna gallina me ha hablado, así que por ahora no hubo cargadas”. Y sobre el año del equipo, Agustín afirmó: “En algún momento Boca decayó, pero había que seguir apoyando y por suerte se dio y pudimos ser campeones”, afirmó el hincha xeneize.
"Lo mejor fue la actitud, creo que mucha gente habló y ellos siguieron trabajando y pudieron alcanzar el título” Carlos Fondacaro Campeón con Boca en 2008
Jugador e hincha
Fondacaro: “Salir campeón en Boca es único”
Carlos Fondacaro lo vivió de adentro y ahora desde afuera. Es que él fue parte del equipo de Boca campeón en 2008 cuando Carlos Ischia era el entrenador Xeneize y sabe bien lo que significa levantar una copa con la azul y oro: “Se me vienen recuerdos de ese año. Estoy en contacto con compañeros de ese equipo y muchas veces hablamos y la verdad es que salir campeón es único y más con Boca”, aseguró Fondacaro, que jugó en Independiente de Neuquén el último Federal A.
Y con relación a la conquista del equipo de Guillermo Barros Schelotto, contó que se puso “contento”, y que compartió su alegría con la familia.
“No soy tan fanático, pero me gusta que salga campeón y estoy contento más que nada por la familia, que son todos de Boca”, expresó el rosarino surgido de las divisiones inferiores de Boca.
“Crucé mensajes con mi viejo (Marcelo) que me mandó unos videos de las cargadas a River”, contó el jugador que debutó en Boca en septiembre de 2008 por Copa Sudamericana. “Fue el mejor y por eso salió campeón. Pueden hablar bien o mal, pero lo importante es que salió campeón y es el mejor”, afirmó Fondacaro.