Estados Unidos
La aventura de Erik Finman comenzó a los 12 años con un desafío hacia sus padres: les dijo que si antes de los 18 se convertía en millonario, ellos no lo obligarían a ir a la universidad.
Finman tenía una mala relación con sus maestros en la escuela, por lo que a los 15 años les rogó a sus padres que lo dejaran abandonar sus estudios.
Para lograr su objetivo de ser millonario y evitar la universidad, Finman aprovechó los mil dólares que su abuela le había regalado para su cumpleaños y los invirtió en la moneda virtual bitcoin.
Finman vendió su primer bitcoin a fines de 2013, según cuenta el sitio CNBC. Con el tiempo, el joven adquirió más de 403 bitcoins, una cantidad que hoy equivale a u$s 1,09 millones.
Con parte de ese dinero fundó una startup llamada Botangle, que permitía a estudiantes frustrados como él encontrar maestros en la web. Además, se mudó a Silicon Valley y viajó por el mundo.
Años más tarde, Finman encontró a un interesado en su empresa, que ya contaba con 20 trabajadores y 100 usuarios activos. Este hombre le dijo que le ofrecía u$s 100.000 o 300 bitcoins. Finman no dudó y optó por las 300 monedas virtuales porque consideró que sería “la próxima gran cosa”. “Mis padres me preguntaron por qué no había optado por más efectivo”, contó.
Hoy en día mantiene sus inversiones en bitcoins y está seguro de dos cosas: no volverá a la escuela ni se anotaría en la universidad.