Guillermo Elía
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NEUQUÉN
A poco andar, la nueva unidad fiscal de Flagrancia muestra números contundentes sobre celeridad que se está trabajando frente al delito. En la actualidad se acusa a un delincuente cada 12 horas cuando el anterior sistema era uno cada 72 horas.
Con las estadísticas de la Oficina de Control de Gestión del Ministerio Público Fiscal en la mano, el fiscal en jefe de Flagrancia, Maximiliano Breide Obeid, nos recibe con una comparativa, solicitada por LMN, de los dos primeros meses de gestión.
El informe toma la fecha de inicio de Flagrancia el 12 de junio de este año y va hasta el 12 de agosto y se hizo una comparación con igual periodo del año pasado.
“El año pasado en esos 60 días hubo 20 detenidos in fraganti que fueron acusados, es decir uno cada tres días, y a partir de la puesta en vigencia de esta unidad fiscal, llevamos 129 detenidos, a razón de dos por día”, reveló el fiscal.
La celeridad en la tramitación de los casos ha llevado a incrementar estrepitosamente, en los periodos comparados, la cantidad de audiencias. En el bimestre del año pasado fueron 109 audiencias y este año la cifra escaló a 342.
Esta celeridad judicial ha permitido que en un promedio de 50 días las causas estén resueltas cuando anteriormente se superaba los 160 días como mínimo.
“El trabajo de prevención de la Policía con el sistema de cuadrículas ha generado que aumentara la cantidad de personas detenidas ni bien cometen el hecho, porque es más fácil que un móvil se topen con el delincuente. Pero este trabajo debía ser acompañado por la fiscalía”, aseveró el funcionario.
“Acá la puerta giratoria generaba un desánimo en la Policía, en la medida en que la fiscalía da una respuesta al trabajo policial, formulando cargos a la persona detenida y en un promedio de 50 días se resuelve la causa, se da una respuesta más ágil y rápida que ayuda a que funcione el sistema en su conjunto”, explicó Breide Obeid.
Para el fiscal, “esto permite tener un mayor control sobre aquellos que viven cometiendo delitos menores y que, si bien no tienen una condena efectiva, reciben una pena de cumplimiento condicional, pero la próxima vez que vuelven a cometer otro delito, la pena ya es de prisión efectiva”.
Percepción
Breide Obeid no está tan convencido de que la celeridad que está teniendo en la actualidad vaya a cambiar en lo inmediato la percepción que tiene la sociedad sobre la Justicia. “Hay una concepción social que es muy difícil de cambiar y es que la justicia o los fiscales no trabajan. Pero bueno, con esta nueva modalidad de acercarse a la víctima, es un trabajo de hormiga que estamos haciendo y suponemos puede ayudar, granito a granito, a mejorar en algo”, concluyó el fiscal en jefe de Flagrancia.
Flagrancia
El equipo fiscal
Jefe: Maximiliano Breide Obeid; Asistentes: Ines Novoa, Cecilia Sabatte y Verónica Zabala; Empleados: Patricio Lujan, Mario Merino, Agustina Waterloud, Raúl Labraña y Héctor Koening.
Cambio
La víctima pasó a tener voz propia
Desde que comenzó Flagrancia, se empezó a llamar a las víctimas para integrarlas al proceso, antes se le expropiaba el delito y el Estado lo asumía como propio y cargaba contra el autor.
“Ahora llamamos a la víctima para explicarle que hay un fiscal y después para conocer de primera mano qué fue lo que pasó. Además, se le pregunta qué quiere hacer, porque hay muchos que prefieren una reparación del daño. Es decir: si le rompió la puerta, se lo arreglan. En esos casos se lo deriva al área de Mediaciones para darle una salida rápida al conflicto”, aclaró el fiscal en jefe.
“Tenemos otros que sólo quieren que el delincuente quede preso y se le explica en qué casos sí puede llegar a quedar y en cuáles no, para que no tenga falsas expectativas”, explicó Breide Obeid.
Pero hay veces en las que el detenido tiene antecedentes y el Estado está obligado a avanzar sobre el delincuente, al margen de si se puede lograr la reparación del daño.
El reciente lanzamiento de una app para abordar la flagrancia promete transformarse en la estrella del sistema. “Lo más importante en flagrancia es tomar decisiones y con criterio. En estos casos, la Policía detiene a la persona ni bien comete el hecho y la evidencia está a la vista, y tienen las cosas robadas en su poder o las armas y hasta tenemos la filmación de las cámaras de seguridad. Toda esa información de calidad la vamos a tener en el menor tiempo posible y esto nos permite llegar a la audiencia con información muy clara para que el juez pueda decidir”, explicó el fiscal Breide Obeid.
Agregó que “antes, el sistema era muy burocrático y la Policía, una vez que detenía al delincuente, tenía que elaborar un sumario que constaba de unas 14 páginas que en su mayoría eran de forma y una breve descripción del hecho. Eso llegaba a los días a la fiscalía y con esa escasa cantidad de información se tenía que tomar una decisión”.
“Ahora, con la aplicación se van a enviar en tiempo real las entrevistas, imágenes de los elementos secuestrados, videos de las cámaras de seguridad y todos los detalles del caso además del teléfono de la víctima”, graficó el fiscal.
“Tenemos un montón de jóvenes de 18 a 20 años que tienen sus primeros conflictos con la ley en delitos menores. Estos chicos empiezan a tener una conducta sistémica, delinquen y los detienen porque no les da ni para robar, y advertimos que hay un problema de adicción grave”, confió con preocupación Breide Obeid.
“La mayoría de los delitos son producto de las adiciones y vamos a comenzar a llenar, en breve, la cárcel de pequeños delincuentes y cuando salgan dentro de un par de años van a cometer delitos mayores. Por eso es necesario que el Estado ponga el ojo en políticas públicas con proyección. Este es un desafío que tenemos en Flagrancia articular con otros sectores del estado programas para recuperar a los chicos”, explicó el fiscal. “Ya que interviene la rama más dura del Estado, que es la Justicia penal, tendría que imponerles un tratamiento”, concluyó.