"La distinción tiene una fuerte significación porque yo sólo soy un maestro normal nacional", explicó Balbo a LM Neuquén.
Balbo fue secuestrado el 24 de marzo de 1976 y quedó sordo a causa de las torturas sufridas en la Delegación Neuquén de la Policía Federal. Logró exiliarse en Roma, gracias a la intervención del obispo Jaime de Nevares. Al regresar al país se dedicó a la educación de adultos en comunidades mapuches del norte de la provincia.
Su vida fue reflejada en el libro Un maestro de Guillermo Saccomanno. "Hay otros lugares en donde también se aprende, y la escuela o la universidad tienen la obligación de reconocerlos", concluyó Balbo.