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Un donante puede salvar nada menos que siete vidas

Campaña fundamental del Incucai durante las elecciones de ayer.

Capital federal.- Tan sólo un llamado puede ser el punto de partida para miles de personas que actualmente se encuentran a la espera de un trasplante de órganos. Una vida que concluye y otra que continúa termina por ser una de las premisas principales de este accionar, que depende sólo de una simple inscripción. Las múltiples campañas de Incucai llegaron ayer a las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).

Con más de 350 establecimientos habilitados -de 78 localidades de las provincias de San Juan, Catamarca, Salta, La Rioja, Santiago del Estero, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Buenos Aires, Jujuy, Misiones, Formosa y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires-, se intentó reflejar, una vez más, la importancia de la elección de ser donante de órganos en Argentina y a nivel mundial.

Según información brindada por la institución, actualmente se encuentran 7885 personas en lista de espera y otras 3038 para trasplante de córneas. Sólo 350 son los donantes reales y aprobados, y pese a que miles de personas ya manifestaron su decisión de ser donantes, esta proporción resulta poco propicia a la hora de salvar miles de vidas que sufren algún tipo de patología activa y que requieren de intervención. Las cifras aseguran que sólo un donante puede salvar hasta siete vidas y, como ya se conoce, los trasplantes se pueden realizar tanto una vez fallecida la persona como durante en vida.

Según afirma el Ministerio de Salud de la Nación, los órganos que generalmente se trasplantan en Argentina son riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas e intestino, y los tejidos como córneas, piel, huesos y válvulas cardíacas. En ambos casos, los trasplantes se efectúan a partir de donantes fallecidos. La donación de órganos en vida se realiza pura y exclusivamente en caso de necesidad extrema y debido a la falta de donantes voluntarios post mortem.

“Sólo ante una necesidad extrema, frente a la falta de donantes cadavéricos, se plantea la posibilidad del donante vivo, debiendo existir un vínculo familiar de acuerdo con la legislación vigente. Esta alternativa se refiere únicamente al caso trasplantes renales y hepáticos. El órgano más común que se dona en vida es el riñón, ya que una persona puede sobrevivir con un solo riñón en funcionamiento. Parte del hígado también puede ser trasplantado. La donación de órganos entre familiares está permitida exclusivamente cuando se estima que no afectará a la salud del donante y cuando existan perspectivas de éxito para el receptor”, según voceros del Ministerio de Salud.

Sin dudas, se trata de una tarea contra reloj que miles de profesionales de la salud, como también de pacientes, sufren actualmente entre la población argentina. Donar órganos salva vidas y durante estas elecciones fue posible hacer la diferencia. El Incucai informará en los próximos días cuál fue el número de personas que se sumaron a esta iniciativa tan importante.

7885 personas en el país están a la espera de un órgano para poder continuar con su vida.

Los trasplantes realizados en el 2016

Según estadísticas del Instituto Nacional Central Único, el coordinador de Ablación e Implante (Incucai), en 2016 se realizaron 1694 trasplantes, de los cuales 1273 provinieron de donantes fallecidos y 412 de donantes vivos.

Al ingresar a la página del Incucai, se puede observar el registro “en vivo” que la entidad nacional lleva de los trasplantes efectuados y las personas en lista de espera. La Ley 26.066 establece el protocolo de donación de órganos en personas vivas y detalla los pasos para realizar esta práctica, según el grado de cercanía entre el donante y el paciente, siempre bajo el paraguas de lo ético y legal. Desde 1998, cada 30 de mayo se celebra el Día Nacional de la Donación de Órganos. La fecha fue elegida por tratarse del día del nacimiento de Dante, el primer hijo de una mujer con trasplante hepático en un hospital público.

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