Estados Unidos
Con un pronóstico médico devastador, el staff del hospital quiso regalarle un momento de felicidad a este hombre de 33 años y le preguntaron por su último deseo antes de partir. Raúl Hinojosa no lo dudó: casarse con Yvonne Lamas, su pareja desde hacía 11 años. Ella ya había aceptado casarse en 2007, pero por entonces pensaron que tendrían tiempo. Sin embargo, al poco tiempo le diagnosticaron leucemia.
En el hospital se entusiasmaron con la idea, aunque sabían que no sería fácil. Necesitaban un traje, un vestido, un pastel, alguien que oficie la boda y, lo más importante, un permiso del Estado que demoraba tres días en tramitarse y no sabían si Raúl podría estar vivo para entonces. La cafetería del hospital ayudó con la torta, la familia de la novia colaboró con el vestido. Mientras tanto, un juez agilizó el proceso. Raúl, muy débil, llegó a intercambiar los anillos con su compañera. No tuvo fuerzas para mucho más, pero cumplió su último deseo y 36 horas después murió.