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El primer ministro británico, Boris Johnson, prometió este miércoles "seguir adelante" en el cargo, pese a quedar debilitado tras la renuncia masiva de miembros de su gobierno y descartó llamar a una elección anticipada ante los reiterados pedidos en el Parlamento para que dimita.
"La tarea de un primer ministro en circunstancias difíciles, cuando se ha recibido un mandato colosal, es seguir adelante, y eso es lo que voy a hacer", dijo el premier conservador ante la Cámara de los Comunes.
Johnson descartó además el llamado a elecciones anticipadas, al argumentar que los británicos no quieren una votación en este momento.
Sin embargo, el líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, lo acusó de dar un "espectáculo patético" en "el último acto de su carrera política".
La permanencia del primer ministro en el poder quedó en riesgo luego de que este martes renunciaran los ministros de Finanzas, Rishi Sunak, y de Salud, Sajid Javid, debido al manejo de Johnson antes escándalos éticos, incluyendo el de un funcionario acusado de inconducta sexual.
Johnson reemplazó rápidamente a los dos ministros, pero luego dimitió una quincena de secretarios de Estado, todos ellos también diputados, en una señal del decreciente apoyo al jefe de Gobierno dentro de su Partido Conservador.
El éxodo constituye la mayor crisis de liderazgo de Johnson desde su llegada al poder, en julio de 2019.
Las renuncias de Sunak y Javid se produjeron después de que el líder conservador se disculpara por nombrar a Chris Pincher para un puesto en el Gobierno, pese a las denuncias de conducta inapropiada contra el parlamentario.
Es que Pincher fue suspendido del Partido Conservador, acusado de "manosear a dos hombres", al parecer cuando estaba bajo los efectos del alcohol en un club privado de Londres.
Johnson sobrevivió a una votación en el Parlamento sobre su continuidad en el cargo, o moción de censura, el mes pasado, y bajo las reglas actuales de procedimiento no puede ocurrir otra medida de ese tipo hasta dentro de 12 meses.
Sin embargo, los parlamentarios aún podrían considerar opciones para tratar de cambiar las reglas para celebrar otra iniciativa que lleve a destituir a Johnson.
Según los principales medios británicos, se espera una votación la próxima semana para reelegir a los miembros de una comisión que elabora las reglas sobre las mociones de censura.
De acuerdo a lo contabilizado por los medios británicos, al menos 30 funcionarios entre ministros, asesores y secretarios de Estado abandonaron el Gobierno del líder conservador.
"De buena fe, debemos pedirle que, por el bien del partido y del país, se haga a un lado", afirmó un grupo de funcionarios en una carta.
Michael Gove, uno de los ministros más importantes del Ejecutivo británico y cercano al primer ministro, también solicitó la renuncia de Johnson, según el diario Daily Mail.
Enojo por cómo ocultaron los abusos de Pincher
El pasado 30 de junio, el diario británico The Sun publicó una información según la cual el entonces subjefe de la bancada del Partido Conservador en el Parlamento, Chris Pincher, había manoseado a dos hombres en un club privado en Londres. Ante esta información, el funcionario que había sido nombrado en ese cargo por Johnson en febrero de este año en medio de una reorganización del Ejecutivo, renunció inmediatamente.
A los pocos días, los medios británicos publicaron información sobre al menos otros seis casos de supuesta conducta sexual inapropiada por parte de Pincher ocurridos en los últimos años.
Pincher, quien fue suspendido por el Partido Conservador, salió públicamente a pedir disculpas y dijo que cooperará plenamente con las investigaciones sobre su conducta y que está buscando “apoyo médico profesional”.
Si bien el primer ministro británico no es quien ha incurrido en conductas sexuales inapropiadas, el escándalo de Pincher lo coloca en una situación difícil debido a que se está cuestionando su buen juicio así como la transparencia con la que el gobierno ha manejado el caso.
El pasado 1 de julio, la oficina del gobierno le dijo a la prensa que Johnson no sabía que hubiera acusaciones contra Pincher antes de su nombramiento.
El portavoz del gobierno dijo que el primer ministro no era consciente de “acusaciones específicas” sobre Pincher. Esa fue la misma línea que mantuvieron en los días siguientes varios miembros del gabinete.
Sin embargo, el 4 de julio, el portavoz del mandatario dijo que Johnson conocía sobre “acusaciones que fueron resueltas o no progresaron hasta la fase de queja formal” y que no se había considerado apropiado detener el nombramiento de Pincher debido a “acusaciones no sustentadas”.
Esa misma tarde, la BBC reveló que Johnson había sido informado sobre una queja formal sobre el “comportamiento inapropiado” de Pincher, mientras este trabajó en el ministerio de Exteriores entre 2019-2020. Esta queja llevó a un proceso disciplinario que confirmó que sí hubo un comportamiento inapropiado.
Posteriormente, y en una entrevista con ese mismo medio, Johnson dijo: “Hubo una queja que me hicieron llegar a mí específicamente… fue hace mucho tiempo y me la presentaron de forma oral. Pero eso no es excusa, yo debí haber actuado a partir de ella”.
El primer ministro calificó como “un error” haber nombrado a Pincher, de quien dijo que se había comportado “muy, muy mal”, por lo que pidió disculpas a las personas afectadas.
Johnson viene de ser ampliamente criticado por lo que se conoció en los medios como el “Partygate”, el caso sobre las fiestas realizadas en la sede del gobierno durante el confinamiento por el coronavirus, en el cual finalmente se comprobó que incluso el propio mandatario había asistido a alguna de estas reuniones sociales.