El jefe de la Iglesia católica exhortó a los cristianos, a los musulmanes y a los adeptos de religiones tradicionales africanas a trabajar "por el cese de cualquier acto que, independientemente de quién lo cometa, desfigure la cara de Dios y cuyo objetivo final sea defender los intereses particulares por cualquier medio".
No al odio
"Juntos debemos decir no al odio, a la venganza y a la violencia, especialmente a aquella violencia que se comete en nombre de una religión o de Dios mismo", señaló Jorge Mario Bergoglio.
También el imam de la mezquita, Tidiani Moussa Naibi, pidió una convivencia pacífica entre los distintos grupos religiosos. Según Naibi, el actual conflicto no durará para siempre, sino que sólo es un capítulo doloroso de la historia del país. "Alcanzaremos una paz y una seguridad mayores y más justas que las anteriores", afirmó.
El Papa y el imam guardaron un minuto de silencio frente al mihrab, el nicho que indica la dirección en la que se encuentra La Meca.
El pontífice había advertido que la falta de unidad entre las iglesias cristianas es un "escándalo".