Pero la noche del miércoles dos desconocidos apuñalaron al joven denunciante cerca de su casa en el distrito de San Sebastián, al sur de la capital. No le robaron nada. La conclusión parece sencilla: una represalia por la denuncia pública de acoso callejero.
Gerardo se convirtió sin proponérselo en una suerte de héroe nacional antimachismo, mientras muchos ruegan para que se quede en héroe y no pase a mártir. Él llegó a manifestar temor de salir a la calle por posibles represalias, cuentan sus familiares.
Gerardo es padre de una nena de cinco años y espera su segundo hijo. Al acosador lo echaron del Ministerio de Hacienda.