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Los antecedentes académicos del menor son impactantes: comenzó la escuela primaria a los cuatro años, accedió al secundario con solo seis, completando esta etapa en 18 meses, y entró a la universidad con nueve. Según explicaron los padres del niño prodigio a la radio belga RTBF, el menor tiene un coeficiente intelectual de 145, muy por arriba de los 100 de media. Además, habla neerlandés, francés y alemán.
Ahora, Simons finalizó su carrera en Física en la Universidad de Amberes con honores, logrando un diploma con "cum laude" en menos de un año, cuando esta licenciatura requiere en general un mínimo de tres años. Además, el nene contó va a continuar en la misma universidad flamenca para hacer un máster en Física, del que "ya ha completado incluso algunas asignaturas". Tiene un especial interés por las matemáticas porque son "muy amplias, hay estadísticas, geometría y, álgebra", lo que a él más le gusta.
El pequeño ya había sido noticia hace dos años, cuando una disputa entre sus papás y la Universidad TU Eindhoven lo obligó a abandonar sus estudios de Ingeniería Eléctrica en Países Bajos. Si bien el joven quería obtener su título antes de su décimo cumpleaños, el 26 de diciembre de 2019, la universidad neerlandesa le envió un correo electrónico en el que le indicaba que los profesores tenían que ajustar el horario de aprendizaje para que pudiese graduarse a mediados de 2020, nueve meses después de su objetivo.
Como argumento, el centro universitario aseguró que el joven necesitaba más tiempo para desarrollar las habilidades que pertenecen a la fase final del estudio, como la "comprensión, la creatividad y el análisis crítico", y que lo contrario habría sido "una presión excesiva" sobre este niño. De inmediato, los padres negociaciones con diferentes universidades de diferentes partes del mundo para enviar a su hijo a completar su licenciatura pero eligieron Amberesb.
Ante las críticas por la aceleración curricular, y sobre cómo puede afectar el aspecto emocional y en la adaptación social, el padre explicó que su hijo tuvo problemas cuando era más chico para jugar con otros niños y que no había estado particularmente interesado en los juguetes.
El pequeño Laurent Simons respondió a la clásica pregunta que le harían a un niño sobre qué quiere ser de grande, y afirmó que aún no tiene muy en claro si preferiría ser astronauta o cirujano.
Tras dar su respuesta, el chico afirmó que ahora se centrará en hacer un máster en Física, del que ya completó algunas asignatura. Según comentó, aseguró que el curso de especialización no lo llevará a cabo para batir un récord sino que lo hace para "lograr su objetivo", que es "poder reemplazar tantas partes del cuerpo como sea posible con órganos fabricados".