Gretel Olivares
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Javier Aníbal Navarro, un vecino de Centenario de 50 años, casado y padre de dos hijos, se enteró de la peor manera de que había otra persona con su mismo nombre y apellido.
El Javier neuquino nunca pensó que lo fueran a confundir y mucho menos que la Justicia porteña lo vincularía directamente con una causa penal por lesiones graves y lo mandaría a buscar con la Federal para citarlo a declarar en un juzgado ubicado a 1200 kilómetros de su domicilio.
La triste realidad fue que el 25 de septiembre una camioneta de esa fuerza arribó al barrio Mercer de Centenario a las 15.
“Cuando vi el vehículo salí y les pregunté a quién buscaban. ‘A Javier Aníbal Navarro’, dijeron los efectivos”, recordó sobre el principio de su penuria. “Soy yo”, les aseguró, y de inmediato le solicitaron el DNI para entregarle una notificación en la que decía que debía presentarse en un juzgado en Capital Federal dos días después para ser “indagado”. Javier les preguntó a los oficiales de qué se trataba y la respuesta fue: “Usted sabe”.
Le dieron un número de teléfono de la fiscal de la causa, a la que llamó rápidamente. “Le expliqué que debía ser un error, le pregunté por qué tema era y me dijo ‘usted sabe’. Le dije que no, que no sabía. Le aseguré que yo no había estado en Capital este año y que mi esposa estaba recién operada, que era imposible presentarme en dos días. Me dijo que envíe un escrito y me corrió la fecha para otro día. Me fui primero a la Defensoría del Vecino en Centenario, después fui a la Defensoría Federal de Neuquén, ahí me dijeron que era un error pero estaban acostumbrados a los errores”, señaló.
Javier viajó a Buenos Aires para presentarse el 13 de octubre, como solicitaba la segunda citación.
Antes de ir al juzgado fue a otra defensoría en Capital, donde le explicaron que lo vincularon a un hecho de violencia de género en donde el agresor, que se llama igual que él, le había pegado un cabezazo a su ex pareja en julio. “El autor del hecho tiene 20 años, no 50 como yo, pero la denuncia la hizo la madre de la chica y no tenía DNI, desde el padrón electoral brindaron mi nombre y domicilio, por haber votado (en agosto)”, explicó sobre el error.
Javier declaró, presentó toda su documentación y el 17 de octubre otra vez la Federal se presentó en su casa de Centenario y lo notificó del sobreseimiento.
“Me molestó la soberbia de la Justicia, les tuve que agradecer yo a ellos que me sobreseyeran cuando yo me tuve que sacar un peso de encima que no era mío”, concluyó indignado.
Como venía la mano, tuve miedo de quedar preso. Declaré que era un error, que yo no era la persona que buscaban”.Javier Navarro. Vecino de Centenario
Lo notificó la Federal, tuvo que viajar y lo sobreseyeron
27/9 Primera citación judicial
La Policía Federal fue a Centenario a buscar a Javier Aníbal Navarro para notificarlo de una causa por lesiones graves ocurrida en Almagro, Buenos Aires. Debía presentarse en esa fecha en el Juzgado Criminal 7.
13/10 Viajó y se presentó
Esa fue la segunda citación. Recorrió varias defensorías locales y federales y le recomendaron que se presentara a aclarar la situación. Viajó con su hijo 1200 kilómetros por un error de la Justicia porteña.
17/10 Lo sobreseyeron
Nuevamente, la Federal arribó al barrio de Centenario y le entregó la notificación de sobreseimiento. En el juzgado le habían reconocido que “es común que se proceda así; si hay error, se sobresee y listo”.
“Nadie se hace cargo del perjuicio económico”
“Yo quiero saber adónde presento la nota para el reintegro de lo que gasté por un error de ustedes”, dijo Javier Navarro, el vecino de Centenario a quien confundieron con otra persona del mismo nombre pero 30 años menor. La respuesta fue por demás elocuente: “Mirá, yo te aconsejo que no pierdas tiempo, el juzgado ha metido presas a personas que no han tenido que ver con nada, como es tu caso, y aún hoy no les contestan la demanda”, le dijo el defensor.
“Eso es lo peligroso. Además yo lo pude resolver porque tengo estudio. Si le pasa a otra persona que no sabe por dónde empezar, capaz que termina presa. Y esa es la Justicia, ¿cómo confiar entonces?”, se preguntó Javier y agregó: “Vos tenés que creer en la Justicia como la palabra mayor pero los derechos del ciudadanos quedan totalmente por el piso, porque hasta que yo no me presenté y viajé 1200 kilómetros, no pude destrabar todo este lío en el que ellos me metieron sin tener yo nada que ver. Solamente con ampliar la denuncia de la mamá de la chica y que describiera al agresor se iban a dar cuenta de que yo no era ”, se lamentó.
Javier contó a LM Neuquén su historia y adelantó que seguirá reclamando un resarcimiento.
12.000 pesos gastó para viajar y cumplir con la citación.
Javier viajó con su hijo de 14 años, dejando a su esposa recién operada al cuidado de su hija de 22. El monto cubría pasaje, estadía y comida.
Antecedente: lo condenaron con el nombre de otro
Un joven de 26 años le robó la identidad a su hermano y la Justicia lo condenó a 3 años de prisión en suspenso. Esa condena había sido por tener cautivo a un hombre, a quien quemó con una plancha, atado de pies y manos. A los pocos días de ser sentenciado, el mismo joven volvió a agredir a otra víctima a quien trató de robarle.
Esta vez la Justicia lo condenó con su nombre real, pero en una audiencia posterior realizada el 12 de octubre, la fiscalía indicó que en marzo, el joven cuyo nombre real es Leandro Flores había sido sentenciado por el delito de privación ilegítima de la libertad, agravada por el uso de violencia, amenazas y hurto, pero bajo el nombre de su hermano, llamado Ezequiel.
Una vez que se lo identificó con las huellas dactilares, la fiscalía pidió unificar ambas causas de robo y se arribó a la condena de 4 años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo.