Reino unido. -En 2012, Lucinda Allen, una mujer inglesa que tenía 43 años en ese momento, tuvo una hemorragia cerebral tras haber llegado al segundo orgasmo de la mañana. Estaba en el sexto mes de embarazo y tenía relaciones sexuales con su pareja cuando de repente sintió un fuerte dolor de cabeza, lo que le produjo una serie de ataques que la dejaron paralizada en la parte inferior del lado izquierdo.
Lucinda tuvo diabetes gestacional durante su embarazo. Al contar su historia, recordó que ese sábado revisó, como la mayoría de los días, su presión arterial, y era baja. “Así que volví a la cama con Tony. Una cosa llevó a otra y después de que tuve un segundo orgasmo, ese viejo y familiar dolor agudo empezó en mi cabeza, encima de mi ojo derecho. Normalmente es un poco como cuando se te ‘congela’ el cerebro y nunca dura mucho tiempo, pero esta vez no se fue y pronto me retorció de agonía”, contó.
La mujer dijo que su neurocirujano cree que ella tenía una anormalidad congénita en un vaso sanguíneo, lo cual explicaría el dolor de cabeza que experimentaba cada vez que tenía un orgasmo. Sin embargo, con el pasar de los meses y tras haber vivido momentos de depresión, pudo salir adelante y hoy en día vive pensando que fue una situación que la hizo crecer. “Ahora hemos empezado de nuevo. Lo que pasó me cambió para mejor. Aprecio cada momento y el apoyo increíble que mi familia y amigos me han dado. Siento que ahora tengo una mejor comprensión de lo que es el amor verdadero”, dijo.
Hoy se siente una madre muy feliz
A pesar de los hechos que sufrió, luchó para dar a luz a una bebé sana, Marri-Alice. “Soy afortunada de estar aquí, pero no le desearía a nadie lo que he tenido que pasar”, dijo Lucinda y agregó que fue un momento agridulce a la hora de tener a su hija con ella, ya que debía colocarla en su brazo derecho.