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En casa somos fanáticos de la crème brûlée. Siempre es una opción a la hora de comer afuera. Recuerdo las de Malma, La Toscana y una muy rica que hacia el gran Ale Marchant en San Martín De Los Andes.
Una receta fácil de llevar a cabo, nada complicada de uno de los estandartes de la cocina francesa, cuyo clímax es el momento de romper la fina capa de caramelo sobre una de las cremas más deliciosas de la humanidad. Ese mar de vainilla y huevo que nos lleva a querer que cada cucharada sea interminable.
El origen de la crème brûlée no está del todo claro. La santísima trinidad de la corona Francia, Inglaterra y España afirman ser los creadores y por otro lado Cataluña marca territorio diciendo que es suya.
La diferencia con la crema catalana radica en que esta solo se prepara con leche, y la crème brulée lleva crema.
Ingredientes
1 taza de crema
1 chaucha de vainilla o esencia.
4 o 5 yemas
¼ taza azúcar
azúcar extra para quemar con soplete
Procedimiento
Calentar la crema y cuando comience a hacer burbujas apagar el fuego y agregar (ideal una vaina de vainilla), pero sin esencia.
Por otro lado batir las yemas con el azúcar y mezclarlo con la crema y la vainilla. Luego llevar a recipientes (llenar a 3/4) que cubrimos con papel aluminio. En una placa con un poco de agua para generar vapor los ponemos en el horno medio unos 40 minutos aproximadamente. Luego retiramos con cuidado, quitamos papeles, agregamos azúcar y quemamos con un soplete.
Alucinante.