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¿Por qué lo hace? La historia se remonta a 1994, año en el que un corte de luz les impidió a los habitantes del municipio celebrar el Año Nuevo como el resto de los españoles. El incidente se convirtió en tradición y también en una buena oportunidad para captar turistas.
Allí, el 31 de diciembre es un día como cualquier otro. El ayuntamiento quedó a gusto con la idea de los vecinos de desplazar la Nochevieja, y así sucedió. Desde hace 26 años, Bérchules es el único pueblo de calendario gregoriano que termina el año antes que el resto. El día elegido para celebrar Nochevieja y Año Nuevo fue el primer sábado de agosto. Debido a esto, muchos turistas se acercan al pueblo para tener una doble sensación de época de fiestas.
En agosto se rememoran las tradiciones típicas de los recibimientos de año, con villancicos, uvas y mucha comida y bebida. Aquellos que visiten la Alpujarra no solo lo hacen por el Año Nuevo, también aprovechan el lugar por su increíble gastronomía y por el Parque Nacional de Sierra Nevada. Hay rutas y senderos que descubren cuevas, ruinas y castaños centenarios.
Para los habitantes de este pueblo hoy es un día como cualquier otro.