Un testimonio vivo y desgarrante

Treinta y ocho años después de su primera aparición, se reeditó “La patria fusilada”, de Francisco Urondo, libro que incluye el testimonio de los tres sobrevivientes de la Masacre de Trelew.

Por Pablo Montanaro

Durante el hecho, dieciséis miembros de las organizaciones armadas fueron fusilados tras intentar una fuga masiva del penal en agosto de 1972.
 
Neuquqén >
La reedición de “La patria fusilada”, publicado por Libros del Náufrago, no sólo es el reconocimiento de una obra fundamental de la historia argentina sino también viene a rescatar la labor periodística del escritor Francisco Urondo, muerto el 17 de junio de 1976 en Mendoza en un enfrentamiento con la policía.
Este libro fue siempre considerado un mito porque desde aquella primera edición de 20 mil ejemplares en agosto de 1973 por la editorial Crisis sólo tuvo una única reimpresión en 1986 pero con escasa (casi nula) circulación y difusión.
Urondo reconstruye los hechos ocurridos el 15 de agosto de 1972, cuando un centenar de presos políticos tomó la cárcel de Rawson, en un primer paso de intento de fuga masiva. Seis líderes de las organizaciones armadas (Montoneros, Fuerzas Armadas Revolucionarias –FAR- y Ejército Revolucionario del Pueblo –ERP-) lograron abordar un avión y escapar a Chile, en tanto, otros diecinueve fueron recapturados en el aeropuerto de Trelew y llevados a la base naval Almirante Zar. En la madrugada del 22 de agosto, los marinos fusilaron a los prisioneros. Dieciséis murieron y tres sobrevivieron a graves heridas.
Remitiéndonos a la novela de Rodolfo Walsh “Operación Masacre” (basada en los crímenes de la Revolución Libertadora en los basurales de José León Suárez en 1956), María Antonia Berger y Ricardo René Haidar, de Montoneros, y Alberto Miguel Camps, perteneciente a FAR, son los “fusilados que viven” y deciden contar la historia.
Un día antes de la asunción como presidente de Héctor Cámpora, precisamente a las nueve de la noche del 24 de mayo de 1973, en una pequeña celda del penal de Devoto, Urondo (quien había sido detenido en febrero de ese año acusado de participar en actividades subversivas) se reúne a conversar con los tres protagonistas de esa tragedia. “Para nosotros relatar lo de Trelew es una obligación”, comenzó diciendo Camps en una extensa entrevista que se prolongó hasta las 4 del 25 de mayo.
 
En primera persona
Urondo, como buen cronista, hizo pocas preguntas para no distraer el hilo del relato de los protagonistas que hablaban en voz baja y pausadamente. El periodista destacó que el gesto más enfático y el ademán más dramático lo produjo Haidar. “Fue cuando María Antonia (Berger) relataba cómo se sentía después que la balearon en Trelew, cuando siente que se va a morir y piensa que no es tan duro y dice que siempre ha estado preocupada por cómo se sintió su compañero cuando murió y que se alegraba mucho pensando que no lo habría pasado tan mal, dentro de todo, que no era espantoso”, contó Urondo. Y agregó: “Los tres han dado muestras de una enorme entereza y fortaleza en todas las circunstancia que enfrentaron entonces y pasaron después. La solidaridad que despertaba en mí lo que iban contando, me producía ese sentimiento de cuidado sobre ellos”.
La entrevista recorre aspectos tales como los motivos de los planes de fuga, las relaciones entre las tres organizaciones guerrilleras y la descripción del fusilamiento. Todo enmarcado en un análisis político que analiza los hechos políticos y sociales de ese momento.
Esta reedición (cuya imagen de tapa fue realizada por Ángela, la hija de Urondo) respeta la publicada en 1973, que incluía los poemas “Condiciones” y “Glorias” de Juan Gelman, una entrevista en la que Urondo señala los criterios periodísticos y el contexto en el que se llevó adelante la entrevista, el diálogo con Camps, Haidar y Berger, y la conferencia de prensa que junto a Humberto Bonet y Mariano Pujadas, ofrecieron en el aeropuerto de Trelew el 15 de agosto de 1972, previa a la rendición definitiva. Pero se agregan tres capítulos dedicados a los asesinatos de Urondo y Camps, además de la información sobre los juicios que se están llevando actualmente contra los represores.
Daniel Riera, director de la colección Crónicas del Continente de la editorial Libros del Náufrago, señaló que publicar este libro es “una especie de denuncia a la industrial editorial”. “¿Cómo puede ser que este libro no estaba? Es una locura. Aún con siete años de una gestión de gobierno que puso énfasis en los derechos humanos, ningún editor lo publicó”, apuntó. Al mismo tiempo, Riera rescató la manera en que está escrito con preguntas y respuestas, argumentando que el cronista inteligente es el que halla la manera de narrar que mejor se ajusta al hecho. “Cuando la ideología y la estética van separadas es porque el libro no es bueno”, afirmó.
“La patria fusilada” es un relato fluido y lúcido sobre este hecho que podría entenderse como la génesis del terrorismo de Estado que tendrá su máxima expresión con el golpe de 1976. Un relato que posee la característica de las verdaderas tragedias, “que, más que individuales, son tragedias colectivas”, como aseguró su autor.

Escenario
Poesía y revolución

“Los compromisos con las palabras llevan o son las mismas cosas que los compromisos con las gentes, depende de la sinceridad con que se encaren tanto una actividad como la otra”, dijo Francisco Urondo, afirmando de esta manera sus roles de escritor y militante. Porque para el autor de “Nombres” no había diferencias entre la poesía y la política, ambas compartían el mismo terreno. Un compromiso pleno y sin contradicciones, ejerciendo la escritura para dar cuenta de la realidad y asumiendo la militancia política “para que nada siga como está”, según escribió en un poema. Por eso nunca se alejó de la poesía, inclusive entre las urgencias de la militancia y un tiempo de vida clandestina.
Poesía y revolución fue para Urondo la conjugación del decir y del hacer. Con la firme convicción de ejercer una literatura que mostrara la realidad, no resultaba difícil predecir que su futuro compromiso estaría enmarcado en la acción. Perseguía dos objetivos: vivir en el corazón de una palabra y ser testigo de la revolución. (P.M.)

Obra y militancia

Neuquén > Francisco “Paco” Urondo nació en Santa Fe en 1930. Fue poeta, periodista y militante político. Escribió, además, cuentos, novelas, ensayos y obras de teatro. En su obra poética se destacan los libros “Breves” (1959), “Nombres” (1963), “Del otro lado” (1967), “Son memorias” (1970) y "Todos los poemas" (1972, que incluye "Poemas póstumos"). En 2006, la editorial Adriana Hidalgo editó “Obra poética”, libro que reúne toda su producción de poesía. En narrativa, publicó los libros de cuentos “Todo eso” (1966) y “Al tacto” (1967), y la novela "Los pasos previos" (1973). Como periodista trabajó en las revistas Primera Plana y Panorama, y en los diarios Noticias y La Opinión.
A mediados de los años 60, Urondo comienza a transitar el camino de la militancia polÍtica, ingresando primero al Movimiento de Liberación Nacional (Malena) formado por intelectuales como Ismael y David Viñas, entre otros. Posteriormente se integra a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y más tarde a Montoneros. Dos meses después de producido el golpe militar de 1976, la conducción de Montoneros destina a Urondo a la provincia de Mendoza, donde el 17 de junio de ese año muere en un enfrentamiento con la policía.

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