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Una abogada fue acosada por un preso a través de WhatsApp durante 6 años

Un encuentro fortuito desencadenó un feroz acoso que la obligó a cambiar su vida y sus costumbres.

En 2013, Romina S, una abogada de Río Tercero, Córdoba salió de los tribunales de la ciudad para encontrarse con su marido a unas cuadras de lugar, en el camino, se percató que se había quedado sin batería en su celular y no podría coordinar con su pareja un lugar de encuentro, fue en ese instante que observó un obra en construcción y se dirigió para conseguir ayuda. Allí se encontró con un albañil que le permitió usar su teléfono para poder llamar a su pareja para que la pase a buscar por la obra.

Mientras esperaba la llegada de su marido, Romina y el albañil, Fernando del Valle Sarmiento, charlaron un momento y fue ahí cuando el obrero le comentó a la abogada que tenía algunos problemas legales y si podría ayudarlo. La abogada, sin dudarlo, le facilito su número.

Ese hecho cambio su vida para siempre. Sarmiento se pasó los siguientes años llamando sin cesar a la abogada. Además, le enviaba cientos de mensajes de voz y de texto y el acoso no sólo fue contra ella, sino que afectaron a todo su entorno, padres, sus abuelos, su pareja, sus amigas, sus compañeras de trabajo y hasta sus ex novios, contactos a celulares y teléfonos fijos.

Ante este feroz acoso, Romina cambió en numerosas oportunidades su número y sus hábitos, pero el ataque no ceso lo que causó que la abogada entrara en una profunda depresión y angustia que le provocaron la pérdida de peso y problemas con su pareja.

Los mensajes que le enviaba Sarmiento cada vez eran más explícitos y peligrosos: "Te voy a comer entera. Te voy a comer toda. Te voy a lamer entera. Te voy a hacer de todo. Te voy a hacer el amor. Me vas a dejar que te haga el amor. Te voy a chupar todo. Entera. Ya nos vamos a encontrar y vas a ser mía", fue una de esas promesas. La chance de sufrir un ataque sexual tomaba más fuerza.

Durante un tiempo el acoso de Sarmiento pasó al olvido cuando casi tres años más tarde vuelve a recibir un mensaje donde una supuesta hermana le informaba que Sarmiento estaba detenido en la cárcel de Bouwer por una causa de drogas. Al poco tiempo, la situación se volvió a repetir y los mensajes no pararon de llegar: "En la vida hay muchos sueños que uno tiene… y tú eres de mis sueños. Soy Fernando y algún día nos volveremos a cruzar como Dios nos cruzó una vez. Besos", "Soy el chico que siempre piensa en vos… Sabés quién soy", "Cuando salga de la cárcel te voy a ir a buscar para hacerte mi mujer. Vas a ser mía y vamos a ser felices".

Sarmiento siempre se las ingeniaba para conseguir el nuevo número de la abogada, llamaba a dependencias judiciales, al Colegio de Abogados de Rio Tercero y utilizaba teléfonos públicos y teléfonos celulares que compraba dentro de la cárcel. La excusa de Sarmiento para conseguir los datos de la abogada era siempre la misma, “era un cliente que había perdido el número de su abogada”.

El caso llegó a la justicia donde el fiscal, Alejandro Carballo, elevó a juicio por los delitos de coacción reiterada y desobediencia a la autoridad. Se lo condenó semanas atrás.

"Hay que entender que en este tipo de delitos las mujeres pasan por distintas etapas hasta que toman el coraje de denunciar. Las lagunas legislativas que existen hacen que las víctimas de acoso sexual tengan que tolerar innumerables actitudes denigrantes antes de que la persecución se transforme en un delito", explicó el fiscal.

Sarmiento estaba cumpliendo una condena de 4 años de prisión por robo y tenencia de estupefacientes desde el 25 de noviembre del 2014 pero la pena estaba pronto a cumplirse el 10 de septiembre de 2018. "Estoy viviendo un calvario y mi mayor miedo es qué pueda pasar cuando salga de la cárcel. Tengo hijos chiquitos", dijo Romina.

En febrero de 2018, Sarmiento vuelve a conseguir el número de la abogada, la llama pero no logra comunicarse porque Romina no atendió cuando le informaron que la comunicación provenía de la cárcel. Sin embargo, esto no detuvo a Sarmiento que le dejó un mensaje de voz: "¿Qué me tenés miedo que no me querés atender? Te voy a comer entera. Ya vas a ver, ya vas a ver. Ya te voy a encontrar. Estas 'ricasa'. Te voy a comer toda. Soy Fernando, cuando salga de acá te voy a encontrar. Dale Ro, atendeme que te voy a encontrar lo mismo".

Finalmente, el albañil recupero su libertad y al día siguiente el teléfono de Romina no paro de sonar en todo el día. De inmediato, la abogada se presentó en la fiscalía de Carballo quien ordenó la detención. Las pericias psicológicas demostraron que: “"La personalidad de Sarmiento es narcisista. Los frenos inhibitorios fracasarían en momentos de tensión y su estabilidad anímica sería relativa al momento actual".

El 19 de agosto pasado, el juez José Argüello condenó a 3 años y 4 meses de prisión a Fernando Del Valle Sarmiento y recomendó el detenido comience un tratamiento psicológico y psiquiátrico.

Fuente: Infobae

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