Aunque todo parecía muy calculado, no tuvieron en cuenta un gran detalle: las cajas tienen un sistema de alarma denominado antisísmica, sensible al movimiento.
"Los ladrones sabían hacia dónde dirigirse para violentar las cajas fuertes. Hicieron un importante trabajo de logística". Eduardo Del Prette. Gerente de La Anónima
"Las alarmas fueron las que se dispararon, lo que motivó que no lograran abrirlas y huyeran", confirmó Eduardo Del Prette, gerente de La Anónima.
Los ladrones sólo lograron marcarlas con una amoladora, pero no pudieron abrirla ni llevarse nada.
"Sabían dónde estaba cada cosa. Hicieron un importante trabajo de logística. Los guardias están bien y no sufrieron ningún tipo de herida, más allá del shock", expresó.
Desde la empresa explicaron que en las cajas queda la menor cantidad de dinero posible porque desde hace algunos años se duplicaron los viajes de la empresa de transporte de caudales. Este es el primer intento de robo tipo comando que sufren.